Premio Nobel de inventiva para el pueblo cubano
En medio de la 'coyuntura', el pueblo cubano sigue 'inventando'. ¿Cuántos premios Nobel se merecen los residentes en la Isla?
 

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Si existiera un Premio Nobel de Inventiva, por más de 60 años le hubiera correspondido al pueblo de Cuba. Por su capacidad de invento, que resulta inusitada, por la fluidez para revolucionar las situaciones negativas y cambiarlas con su naturaleza para burlarse de los problemas.

La lista de ejemplos de invenciones para justificar el premio es larga; se actualiza todos los días con una nueva obra. La última: el zumo de limón salido al mercado a principios de 2020, que no tiene rival en el podio de premiación.

"No hay limón en ninguna parte. El poco limón que aparece se vende a 50 pesos la libra y son cuatro limones. Ahora aparece este pomo de 250 gramos de zumo de limón, a 20 pesos y la gente lo está volando", dijo Yordan Casas, dueño de un puesto de venta de productos agrícolas situado en Egido, en Centro Habana.

"Yo estoy vendiendo en mi puesto unos limoncitos chiquitos, que apenas crecieron, dos limones a cinco pesos. No puedo pedir más porque no tienen zumo, sé que es una estafa, ¿pero qué voy a hacer? Me embarqué en comprar un saco y ahora tengo que recuperar el dinero de alguna forma", contó.

"¿Tú sabes cuántos limones hacen falta exprimir para llenar un pomo de zumo de 250 gramos? Multiplica eso por cientos de pomos. ¿Dónde están esas plantaciones de limón que no las veo?".

"Lo lindo del caso es que sabe a limón, huele a limón, cualquiera afirma que es limón y sabe Dios lo que es. Tal vez dinamita pura, como la que inventó aquel sueco", bromeó el entrevistado.

Luis Ponce, un técnico reparador de electrodomésticos por cuenta propia y filósofo popular, apoya fervientemente la tesis del Premio Nobel "en invento" para Cuba.

"Estoy de acuerdo. Es mucha neurona la que se ha invertido en la supervivencia, en demostrarle al mundo que somos faro y guía y que sí se puede. Son más de 11 millones de inventos los que tenemos censados y todos los días nace uno, o varios inventos nuevos".

"Hubo que inventar mucho para declararnos una de las siete ciudades maravillas del mundo, para ponerte un ejemplo. Otro ejemplo es el invento de comer: la madre cubana es un genio en eso, los padres también, el cubano lo tiene en los genes, pero creo que de hace 60 años para acá, cuando se comenzó a perder casi todo y tuvimos que inventar para sobrevivir, esos genes se multiplicaron por mil", aseguró Ponce.

En cambio, para Mario Estrada, quien cumplió una condena de cuatro años en la prisión El Caguayo, en Palma Soriano, por firmar el proyecto Varela, el premio que debieran darle al cubano es el de la resistencia, el de aguantar a un mismo gobierno por 60 años, el de bajar la cabeza y no rebelarse y no cambiar el orden de cosas.

"Cuando me llevaban detenido en el patrullero, desde la acera la gente me gritaba: '¡Gusano!'. Y yo me pregunté: ¿No es por esta gente que yo estoy luchando y voy preso? Esa gente que gritaba se merece el Premio Nobel de la ingratitud".

Los comentarios sobre el tema abundan, pero todos coinciden en que el cubano se merece todos los premios posibles, aunque cada cual asocie el galardón a su propia actividad.

Mario Café, por ejemplo, dijo a ADN Cuba: "El premio del pueblo que toma más alcohol no se lo quita nadie".

Y el Chapi, mecánico automotriz de la calle Tercera, aseguró que el Premio Nobel de la Locura es el más seguro de todos.

"¡Porque mira que hay locos! 11 millones, récord mundial. Ayer estaba en la parada del P1 y pasaron varias personas corriendo por la acera. Les preguntamos qué había pasado y alguien dijo que habían sacado pollo en El Náutico. La parada completa se echó a correr tras ellos, desaforados. En la tienda había una cola tremenda. Mira, ese es otro premio: el de las colas, 60 años en eso".