Keren Kmanwey: "No regresé a Cuba gracias al Decreto 349"
Esta joven delgada, de estatura media, que parece tener una voz tímida cuando habla -no así cuando rapea- ha sobrevivido a la emigración
Keren Kmanwey: "No regresé a Cuba gracias al Decreto 349"

“Yo salí de mi país por un proyecto artístico. Fue un intercambio cultural entre tres países: Colombia, Cuba y México. Estuvimos incluidos 9 artistas cubanos entre raperos y grafiteros. Primero fuimos en agosto del 2017 a Colombia, Bogotá.  Después se trasladó el proyecto a La Habana y allí estuvimos durante otra semana. Y por último nos fuimos hasta México. Ya estando en México decidí no regresar”, confiesa a ADN Cuba, Keren Kmanwey. 

 

Pero Keren no se quedó por cualquier motivo, sino uno bien definido: el Decreto 349.

Ella había viajado a México por una visa de seis meses, por eso no regresó junto a sus compañeros, prefirió conocer un poco más. Keren quería desarrollar más su arte y sabía que en Cuba no lo podía hacer, por lo menos no con todas las libertades: “Estando ya mis compañeros en Cuba y yo en México, sale el Decreto 349, entonces eso fue como un punto definitivo para que yo decidiera quedarme, la excusa perfecta para no volver”.

Esta joven delgada, de estatura media, que parece tener una voz tímida cuando habla -no así cuando rapea- ha sobrevivido a la emigración.

“Yo considero que sin la asesoría que aprendí en el intercambio cultural en Colombia, en Cuba y en el propio México, jamás hubiera podido sobrevivir en cuestiones musicales. Aprendí mucho, sobre todo que tenía que promover mi música en redes sociales. Entonces empecé a grabar mi segundo álbum: Qué más Keren”.

Sin embargo no solo a la música se ha dedicado la rapera en los dos años que lleva en México; su condición de emigrante la ha hecho dedicarse a otras cosas alejadas del arte.

“Tuve que hacer de todo. Estuve como en ocho trabajos diferentes, en lo que nunca jamás en mi vida había yo puesto una mano, ni siquiera había pensado. Fui mesera, trabajé en varios restaurantes, aprendí a atender al cliente, que es una cosa que nosotros allá en Cuba no hacemos bien; cuando me cansé un poco de eso me fui a lavar platos, no quería que nadie me molestara, y ahí fue donde más duré, fueron unos tres meses”.

Keren no se había quedado en México para lavar platos ni para servir mesas, ella quería salir adelante con lo que mejor sabe hacer: rapear.

“A mí lo que me gusta es hacer música y entonces se me hacía muy difícil poder sobrevivir con la música, ni pensarlo en ese momento, porque yo no tenía ningún contacto, nada, no conocía a nadie, nadie me llamaba para ningún evento, nadie sabía quién era yo, no tenía ninguna visibilidad en redes sociales. Todavía no tengo tanta, pero bueno, estamos trabajando en eso”.

Al principio tuvo que presentarse muchas veces sin cobrar un peso, más bien tenía gastos en cada actuación, pero sabía que era por un bien mayor. Pensar en el futuro es lo que más fuerza le dio a esta chica que estaba sola en medio de una de las ciudades más pobladas del mundo.

“Hay mucha diferencia entre el movimiento del Hip hop de Cuba y el movimiento de Hip hop en México, porque son contextos totalmente diferentes”, eso es algo que sabía, y no le impidió apostar por su arte.

“El movimiento de Cuba es un movimiento tal vez más creativo, carecemos de tantos espacios, de tanto apoyo, que en el caso de los artistas nos convertimos además en activistas y trabajamos más directo con la comunidad. En México, espacios son los que se sobran. Aquí lo mismo puedes cantar en un bar, que puedes cantar en la calle sin ningún tipo de problema. Ahora mismo yo, por ejemplo, salgo con mi bocina de música y con un micrófono, me monto en un microbús, me monto en el metro o me paro en un mercado de comida, y me pongo a cantar. Hago uno o dos temas  Y con eso hago mi dinero del día”.

En Cuba Keren solamente se dedicaba a cantar, “yo si tenía intenciones de trabajar en otras cosas, porque tampoco cantando me daba mucho dinero”, ella venía de Camagüey y no tenía dirección de La Habana, por tanto no podía tener trabajo fijo. Sin embargo nada la frenó: “Vamos a verlo por el lado bueno, me sirvió de impulso para enfocarme solamente en la música”.

Dos años en México, lejos de su tierra la ha hecho reflexionar sobre el movimiento de Rap en su país.

“Además de rapear también creo que hay que activarse más, tenemos que conocer el contexto en el que estamos viviendo, qué tierra estamos pisando, qué es lo que está pasando con nosotros, cuáles son las leyes que se están dictando referente a nuestro trabajo. Y lo que nos esté frenando, hay que frenarlo. Y como movimiento de Rap, yo creo que si hay un compañero o una compañera que está siendo atacada, por quien sea, por ejercer esa profesión o por cantar o por pintar, tenemos que denunciarlo, tenemos que ser políticos en cuanto a esos temas. No es solamente llegar, cantar y sonreír”. 

Por eso Keren se quedó en México, sabía que regresar a Cuba bajo las normas del Decreto 349 cambiaría la forma de poder hacer arte. 

“Yo extraño mucho a Cuba. Entonces pensar que todos los amigos que tenía allá ya se fueron, que todo el mundo anda por un país diferente, y que en Cuba quedan dos o tres, me alivia un poco. Pero allá está mi familia, mi mamá y mi papá, que sí los extraño bastante. Como también extraño a mi movimiento de Hip Hop, porque no es lo mismo cantar aquí que cantar en Cuba”.