Mark Zuckerberg otra vez en la picota

 

The New York Times publicó una carta contra el multimillonario y creador de Facebook Mark Zuckerberg, en la cual el guionista de la premiada serie La red social, Aron Sorkin, pone en tela de juicio el compromiso del magnate con la imparcialidad y la libertad de expresión.

Los dardos de Sorkin apuntan a la supuesta complicidad de Zuckerberg en el papel de las redes sociales en la propagación de fake news y el sentido de la libertad de expresión en la era digital.   

“El año pasado, el 40 por ciento de los estadounidenses dijeron que Facebook es su principal fuente de noticias. Sin duda el problema quedaría resuelto si esas personas recurrieran a una fuente diferente de noticias o, incluso, si decidieras convertir a Facebook en una fuente confiable de información pública”.

Pero, un ejemplo de los varios utilizados por Sorkin, “en este momento tu sitio web asegura que Joe Biden le dio mil millones de dólares al fiscal general de Ucrania para que no investigara a su hijo. Cada segundo de ese anuncio es una mentira y está avalado por tu logotipo. Esto no es defender la libertad de expresión, Mark, es atacar la verdad”.

“Tú y yo queremos que haya protecciones para la libertad de expresión, para que nadie termine en la cárcel o sea asesinado por decir o escribir algo impopular, no para garantizar que el electorado estadounidense tenga acceso sin restricciones a mentiras”, agregó.

 

Sorkin se asombró al leer el discurso de Zuckerberg en la Universidad de Georgetown (17 de octubre), en defensa de la libertad de expresión y en donde cita la famosa primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos, dedicada al asunto. Sintió asombro porque allí el millonario justificó el derecho de su empresa a publicar anuncios políticos falsos, amparado en el derecho de todo ciudadano a decir lo que piensa, sea verdad o mentira.

Lo interesante es que ambos tienen razón, pero sólo a medias. Zuckerberg apuesta por una libertad sin frenos, tal vez porque le conviene a su negocio. Sorkin no está defendiendo en realidad la libertad de expresión, sino algo tan importante como la libertad: la responsabilidad.

Lo que desea Sorkin es que las figuras públicas piensen antes de hablar y que las empresas respalden con datos cualquier tipo de anuncios, para evitar la divulgación de falsedades. Su objetivo es brindar información de calidad a la ciudadanía, siguiendo un viejo principio según el cual la libertad exige responsabilidad, y más en las personas cuyas acciones repercuten sobre la vida de millones de seres humanos.

Sólo así se entienden sus preocupaciones. “Una inyección de mentiras descabelladas al suministro de agua que corrompe las decisiones más importantes que tomamos juntos no puede ser una situación que ni tú ni yo queremos. Son mentiras que tienen un efecto muy real e increíblemente peligroso en nuestras elecciones, en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hijos”.  

Zuckerberg soporta desde hace meses una racha de críticas envenenadas contra su empresa, que comenzaron al inicio de la actual campaña electoral por la presidencia de Estados Unidos. Los demócratas lo señalan como cómplice de los republicanos en la difusión de noticias favorables al partido actualmente en el poder, pero la querella rebasó los límites electorales para poner sobre la mesa de discusiones el papel de las redes sociales en las democracias.

La más famosa de las invectivas la protagonizó la congresista demócrata Ocasio-Cortez, quien hace dos semanas acribilló al empresario con una andanada de pullas envenenadas sobre los datos falsos que circulan por Facebook. “¿Encuentra un problema potencial en la absoluta falta de verificación de datos en los anuncios políticos?”.

A lo que contestó Zukerberg, compungido y timorato: “Congresista (…), creo que en una democracia las personas deberían ser capaces de ver por sí mismas qué dicen los políticos por los que van o no a votar, y juzgar por sí mismas su carácter”.