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Hallan cadáver de otra víctima del hundimiento de lancha en Bahía Honda

La lancha con migrantes fue embestida, según testigos, por una embarcación de Tropas Guardafrotneras cubanas

Actualizado: 10 November, 2022

 

El cuerpo sin vida de un joven cubano identificado como Israel Gómez, fue encontrado este lunes como parte de la búsqueda de víctimas del hundimiento de una lancha con migrantes embestida, según testigos, por las Tropas Guardafronteras (TGF) de Cuba el sábado 29 de octubre.

“Fue hallado el cuerpo de Israel Gómez, otro de los cubanos asesinados por las tropas guardafronteras tras hundir su embarcación en Bahía Honda este fin de semana”, informó en Twitter el periodista Mario J. Pentón.

“Conversé con sus familiares, quienes me confirmaron que son ellos y no las autoridades quienes están buscando los cuerpos de los desaparecidos”, agregó el reportero del canal América TeVé, de Miami.

Según Pentón, “aún queda una persona por encontrar víctima de este asesinato. En paz descansen estos cubanos ¡Justicia!”

La colisión de una “unidad de superficie” de los guardacostas cubanos contra la embarcación procedente de Florida que "violó el mar territorial" de Cuba, ocurrió en Bahía Honda, provincia de Artemisa. Hasta el momento se ha identificado a más de cinco personas fallecidas, incluida una niña, y las autoridades alegan que fue un "accidente" en una operación contra el "tráfico de personas".

Diana Meizoso, madre de la menor de dos años de edad fallecida en el incidente, declaró a Radio Televisión Martí que la embarcación fue embestida por los militares cubanos “en una acción premeditada”. La mujer también resultó lesionada tras el impacto a la lancha.

La madre asegura que cuando salieron de la orilla rumbo a Estados Unidos, el conductor de la embarcación con migrantes “disminuyó la velocidad porque se vio cerrado por todos lados, porque venía otra lancha”.

Según la versión de Meizoso, un oficial al mando de los Guardafronteras dijo: “Ahora los voy a partir al medio”, y después “nos embistió y la partió [la lancha] al medio”.

De acuerdo con la madre cubana, el barco de las TGF se dirigió hacia ellos con gran velocidad. “Recto para nosotros. Recto. A toda velocidad. Viró, y cuando fue, fue recto. A nosotros nos dio por el lado izquierdo…”

Agregó que a la lancha “la partió, si yo vi los pedazos, y yo perdí el conocimiento del golpe que me dio en la cabeza, y ahí fue cuando perdí a mi niña en los brazos, y la ola me tiraba para encima de un pedazo de la lancha. Y ahí fue cuando reaccioné y empecé a gritarle a mi hermano, que mi niña dónde estaba”, dijo la madre al medio citado.

“Hubo ahogados. Mi niña estaba ahí también. Se ahogó; se dio muchos golpes. Yo también. Mi hermano estaba ahí; mi cuñada, que está embarazada, igual. Todo el mundo recibió golpes”, dijo Meizoso.

Según la víctima, en el lugar de los hechos había otra lancha de guardacostas cubanos, quienes finalmente lanzaron salvavidas a las personas.

“Tiraron los salvavidas porque se los pedimos. Y porque la gente, agarrada a los trozos de lancha, se estaba hundiendo. Prácticamente no nos ayudaron en nada. Hubo que pedirles a gritos que nos ayudaran. Había una mujer embarazada, estaba mi niña, y había más gente golpeada, y la gente se estaba ahogando, y todo se estaba hundiendo. Ya no había de dónde agarrarse”.

Meizoso confirmó que los sobrevivientes fueron detenidos ese día y que la mayoría han sido excarcelados.

Tras el incidente, la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FHRC) incluyó en su lista de “represores cubanos” a varios oficiales de las Tropas Guardafronteras, a quienes responsabilizó por el hundimiento de la lancha con 23 migrantes.

Entre los señalados como “represores violentos” están los tenientes coroneles Leovanys Cutiño Rodríguez y Raidel Rodríguez López, jefe del Estado Mayor y jefe de Operaciones, respectivamente, del Destacamento Noroccidental de Guardafronteras, que incluye la zona de Bahía Honda.

La ONG afirmó en un comunicado que lo ocurrido en Bahía Honda con la embarcación proveniente de Florida no fue un “accidente”, como sugirió el Ministerio del Interior cubano en su versión de los hechos, sino un “asesinato a sangre fría”.


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