Un fin de semana con sabor "Pechuga de pollo rellena"

Una pechuga de pollo rellena es un delicioso plato ideal para una mesa festiva. Prepárala con antelación y después sólo tendrás que meterla 20 minutos en el horno mientras te dedicas a preparar otras cosas. ¡Más practico imposible!

INGREDIENTES 

pollo ( pechugas, 1 ud. )

jamón serrano ( 70 gr )

bacón o panceta ( 4 lonchas )

queso gouda ( 4 lonchas )

cebolla ( 1/2 ud )

puerro ( 1/4 ud )

zanahoria ( 1/2 ud )

mantequilla ( 20 gr )

harina ( 20 gr )

leche ( 150 ml )

caldo de ave o pollo ( 150 ml )

nuez moscada

orégano

albahaca ( seca )

sal

pimienta negra

Paso 1: Precalienta el horno a 180 °C. Pela la cebolla, córtala por la mitad y, apoyando la parte plana en la tabla de cocina, pícala en una fina brunoise, es decir, en daditos pequeños. Abre el puerro longitudinalmente, lávalo bien para eliminar cualquier resto de tierra y pícalo también muy finamente. Pela la zanahoria y, de nuevo, pícala en la brunoise más pequeña que puedas. 

Paso 2: Pon un hilillo de aceite en una sartén a fuego medio alto y, cuando esté caliente, echa la cebolla. Rehoga hasta que esté transparente y entonces añade la zanahoria. Cuando la zanahoria esté tierna, agrega el puerro y sofríe hasta que todas las verduras estén bien hechas. Retíralas de la sartén y resérvalas. 

Paso 3: Limpia la pechuga de pollo de cualquier impureza que pudiera tener (ternillas, restos de grasa, ese tipo de cosas). Después, con ayuda de un cuchillo afilado, ábrela longitudinalmente hasta que tengan el aspecto de un filete grande. Sazónalas con sal y pimienta por ambas caras. 

Paso 4: Extiende la pechuga sobre la tabla de cocina y cúbrela con el bacón. Pon encima el queso y, por último, el jamón. Enrolla la pechuga hasta formar un rulo que encierre en queso, el bacón y el jamón en su interior. Tienes que conseguir que mantenga esa forma durante la cocción, de modo que puedes atarlo con bramante de cocina, usar una malla estrecha de cocina para que no pierda la forma o simplemente pincharlo con palillos de mesa a modo de “alfiler” para que no se abra.

Paso 5: Calienta un poco de aceite en la sartén y, cuando haya alcanzado una temperatura alta, echa las pechugas de pollo rellenas y muévelas con mucho cuidado para que toda su superficie se dore. Cuando lo hayas conseguido, trasládalas a un recipiente adecuado para horno y hornéalas durante 20 minutos.

Paso 6: Mientras se hacen las pechugas, vierte la leche y el caldo juntos en un cazo y calienta la mezcla sin que llegue a hervir. Sazónala con sal, pimienta y nuez moscada al gusto.

Paso 7: Pon la mantequilla en una sartén junto a un hilo de aceite para que no se queme. Coloca la sartén a fuego bajo y espera a que la mantequilla se derrita y empiece a burbujear. En ese momento, añade la harina y mezcla con unas varillas. No esperes a que esta mezcla, que se llama roux, empiece a tostarse; en cuanto la harina y la mantequilla se hayan integrado, empieza a verter un hilillo de leche y caldo en la sartén y trabaja en contenido vigorosamente con las varillas. Cuando el líquido se termine, tendrás una salsa suelta y suave. Si la quieres un poco más espesa, cocínala más tiempo hasta que adquiera la textura deseada. Rectifica de sal y pimienta si es necesario.

Pechuga de pollo rellena