Emprendedores en Cuba, el límite de lo posible (I): Clandestina

 

ADN Cuba presenta hoy la serie Emprendedores en Cuba: el límite de lo posible, sobre las experiencias y obstáculos que desafían los llamados emprendedores cubanos, que ganaron auge a raíz de las discretas transformaciones económicas del gobierno de Raúl Castro en la Isla.

La primera entrega la dedicamos a la tienda de diseños Clandestina, en su 4to aniversario.

 Al llegar al poder, el octogenario militar no tuvo más remedio que abrir pequeñas hendijas en el mercado laboral cubano, hasta entonces controlado casi absolutamente por el aparato estatal.

La apertura a gran escala del trabajo por cuenta propia constituyó la columna vertebral de las reformas de Raúl.

La posibilidad del emprendimiento intervino en el nivel de vida de muchos y favoreció cambios en la mentalidad de la sociedad.

Pero más de 10 años después, y en el actual contexto legal, los efectos sociales de la apertura han llegado ya a máxima expresión, diluyendo todo su potencial en un océano de carencias materiales y absurdas trabas burocráticas.

¿De dónde proceden los recursos para emprender en un país donde el salario promedio es de apenas 30 dólares mensual?

¿Cómo hacen los cubanos para acceder a los insumos que sostienen sus negocios, en un paisaje comercial donde el desabastecimiento es la norma?

¿Cuáles son los obstáculos más comunes que frenan el desarrollo de la pequeña empresa privada en Cuba?

Vivir al límite de lo posible parece ser la mejor respuesta.