Humberto Ortega pide a su hermano Daniel que libere a los presos políticos en Nicaragua

El general retirado Humberto Ortega, hermano del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, le pidió este miércoles al gobernante que libere a los al menos 168 opositores que se encuentran detenidos en el marco de la crisis que vive el país desde hace casi 20 meses y que ha dejado cientos de muertos y decenas de miles en el exilio.

"Al calor de estos días navideños de tanto fervor cristiano, que el Gobierno apele a mecanismos legítimos que permitan a los prisioneros de esta crisis política estar libres", abogó Humberto Ortega en un campo pagado publicada en el diario La Prensa.

El que fuera comandante en jefe del extinto Ejército Popular Sandinista (EPS), de 1979 a 1995, consideró que "esta justa decisión dará ánimo para la lucha cívica y electoral lejos de la violencia y la destrucción, libertad plena que critica el poder establecido, el autoritarismo, ir recuperando la economía".

Humberto Ortega fue uno de los nueve "comandantes" de la Revolución sandinista, que tomó el poder mediante las armas en julio de 1979, tras derrocar al entonces presidente y dictador Anastasio Somoza Debayle.

El militar en retiro dijo que su hermano "tiene la oportunidad para (mostrar) un gesto justo hondamente humanista, agilizando trámites para la libertad de los encarcelados".

 

 

Hace un año, el presidente Ortega acusó a su hermano de ser un peón de la "oligarquía" y del "imperio" (Estados Unidos) porque tras la derrota electoral de los sandinistas, en 1990, "simplemente decidió pasarse al lado de los que habían ganado las elecciones.

Nicaragua vive una crisis social y política que ha generado protestas contra el Gobierno de Ortega y dejado un saldo de entre 328 y 651 muertos, según organismos de derechos humanos locales y extranjeros, mientras que el Ejecutivo cifra en 200 los fallecidos.

Ortega ha negado las acusaciones y ha asegurado que se trata de un intento de "golpe de Estado".

El origen de las agrias diferencias entre los dos hermanos fue detallado en un libro que reseñó la revista colombiana Semana, en agosto pasado.

El preso 198, un libro del periodista nicaragüense Fabián Medina, cuenta cómo llegaron hasta ese punto, y cómo Humberto siempre tuvo mejor perfil que Daniel, descrito como “flaco, miope y torpe”. En cambio, Humberto se destacó en la milicia y llegó a ser el líder de uno de los movimientos que conformaban el FSLN.

El artículo de Semana cuenta que, luego del triunfo de la revolución, se buscó evitar las divisiones que asomaban en la guerrilla y escoger a alguien que no generara envidias ni odios, y optaron por el “menos peligroso de todos”.

 

 

“Como no sabía hablar y no era carismático, nos vendió la idea de que no era alguien que pudiera hacerse con el poder absoluto”, le contó años después a la BBC el escritor Sergio Ramírez, quien formó parte del movimiento, según Semana.

Los sandinistas tuvieron que luchar con los Contras, un grupo de derecha armado por Washington para derrocarlos, y Daniel comenzó a amasar cada vez más poder y a deshacerse de sus adversarios, agregó la revista.

Cuando los sandinistas perdieron el poder en las urnas, en 1990, a manos de Violeta Barrios de Chamorro, la pugna se intensificó en el momento en que Humberto decidió seguir al frente del Ejército en el nuevo Gobierno.

Ortega quedó como el gran jefe y cuando retomó el poder en 2007, ya se había convertido en un prospecto de dictador, señaló el reporte.

Los hermanos se distanciaron con las purgas en el sandinismo, con la radicalización de Daniel y con el poder que asumió Rosario Murillo, la primera dama, detestada por Humberto.

Desde entonces no volvieron a dirigirse la palabra y la última vez que los vieron juntos protagonizaron una bochornosa pelea frente al féretro de su mamá, detalló Semana.

(Con información de Efe)