Transportistas privados de Santiago de Cuba exigen al régimen “garantías en su labor”
En una reciente reunión celebrada en Santiago de Cuba, unos 70 transportistas denunciaron haber sufrido "persecución, encarcelamientos y decomisos" de parte de las autoridades.
Transportistas privados de Santiago de Cuba exigen al régimen “garantías en su labor”

El sector de transportistas privados en Santiago de Cuba se enfrentó a funcionarios del gobierno local para exigirles “garantías en su labor”, ya que han sido fuertemente “perseguidos, encarcelados”, además de ser víctimas de decomisos injustificados de parte de las autoridades.

De acuerdo con Diario de Cuba, esta persecución de la que es víctima este sector se justifica en la lucha para enfrentar el “robo de combustible”.

Unos 70 transportistas de los municipios La Maya, Palma Soriano y la cabecera provincial, reclamaron respeto ante autoridades del Partido Comunista, del Gobierno y de dirigentes e inspectores estatales del sector, en una reciente reunión celebrada en Santiago de Cuba.

El secretario de la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC) en Santiago de Cuba, Daniel Perea García, precisó que en ese encuentro Rogelio Corujo, representante de los transportistas privados, explicó cómo el gremio se ha visto afectado a raíz de las medidas tomadas por las autoridades contra el robo de combustible.

Perea García denunció que la medida, ordenada por el presidente Miguel Díaz-Canel, ha dado lugar en Santiago de Cuba a “multas desproporcionadas, decomisos de camiones, procesos judiciales en curso y encarcelamientos de choferes”.

Si bien los funcionarios estatales critican a los choferes privados por subir los precios del pasaje, maltratar a los viajeros y por diversas indisciplinas en la vía, el secretario de la ASIC señaló que el alza de las tarifas de diez hasta 25 pesos en el tramo Palma-Santiago se produjo después de que muchos trabajadores del sector decidieran no salir a trabajar, al verse imposibilitados de justificar la compra del combustible que usan.

Esta situación produjo un aumento de la demanda de pasaje y, con ello, de los precios.

Los choferes argumentaron que no tienen otra manera de mantener los precios bajos que comprar el combustible que les venden “por la izquierda”, en el mercado negro.

Además, advirtieron a las autoridades que, en caso de que los obliguen a inscribirse en las terminales para hacer rutas fijas, “podrían decidir ir al paro.”

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