El "carpintero" Marco Castillo reivindica las vanguardias truncadas en Cuba

La capacidad de un Gobierno para promocionar o cercenar una generación de creadores pone los cimientos a la segunda exposición en solitario del cubano Marco Castillo ("Los Carpinteros"), quien se ha metido en la piel de un decorador modernista para ilustrar este fenómeno.
El "carpintero" Marco Castillo reivindica las vanguardias truncadas en Cuba El artista cubano Marco Castillo participa en el montaje de una de las once instalaciones de su muestra "La Casa del Decorador" este 10 de abril de 2019, con la que se presenta en la XIII Bienal de La Habana (Cuba). EFE
 

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La Habana, La capacidad de un Gobierno para promocionar o cercenar una generación de creadores pone los cimientos a la segunda exposición en solitario del cubano Marco Castillo ("Los Carpinteros"), quien se ha metido en la piel de un decorador modernista para ilustrar este fenómeno.

Esta es la principal aportación de Castillo a la XIII Bienal de La Habana que comienza este viernes, pero se trata sobre todo del tributo del artista al modernismo de su país y a una prometedora vanguardia del diseño cubano truncada por la radicalización del pensamiento en la isla desde la Revolución de 1959.

Con once instalaciones y un video, "La Casa del Decorador" parte del interiorismo de los años 50, de corte abstracto y con influencia estadounidense, hasta llegar en las dos décadas posteriores a diseños más lineales de inspiración soviética.

"Está basada en el diseño de interior, que siempre describe mucho de quiénes son la gente que habitan una casa e incluso hasta orientaciones políticas en determinados casos, la calidad de vida, clase social...", señaló Castillo a Efe.

El artista se comporta en este caso como un diseñador que empieza a trabajar en esa primera década, "atraviesa el periodo de la Revolución y es interesante ver cómo va modulándose desde un interiorismo con aspectos más abstractos y comerciales hasta unos objetos que tienen un poco más de figuración y de compromiso incluso político".

Castillo ha querido hablar de esa generación de diseñadores que comenzó a trabajar en los cincuenta y se involucró en una "revolución estética" que pudo ser y no fue.

En los inicios de la Revolución liderada por Fidel Castro "hubo un proceso muy bonito de intentar diseñar" el nuevo interiorismo cubano, aquello que iba a rodear a la sociedad nueva a la que aspiraba el nuevo proyecto político.

Pero el proyecto, que junto a Iván Espín lideraba Celia Sánchez, la más cercana colaboradora de Castro, fue perdiendo fuerza y "los diseñadores fueron abandonados por falta tal vez de un mercado, por la estigmatización de un gusto burgués, porque preocuparse por cosas como una decoración llegó incluso a estar mal visto", explicó el creador.

Esta evolución aparece en la muestra ilustrada con piezas como "Gonzalo", que fabricada en madera y rejilla -los materiales recurrentes en estos trabajos- es una metamorfosis de un círculo a una estrella de cinco puntas.

También en los imponentes parabanes de madera que aquí se transforman en la base para una sopa de letras.

"La exposición habla de esa capacidad que puede tener un Gobierno no solo de promocionar una generación de creadores o intelectuales, sino también de truncarlos, de eliminarlos, y esto es algo que ha sucedido a lo largo de la historia de Cuba, hemos visto cómo tantas generaciones han sido truncadas", sostuvo el artista.

Entre ellas, la de los 80, "que de alguna manera fue una de las generaciones de artistas plásticos más brillantes y tuvo que irse del país", o la literaria de los 70.

Un proceso, afirma, que se repite hoy en día con la preocupación de los creadores por un decreto gubernamental del que temen que sea utilizado por las autoridades como herramienta de censura, a lo que se suma "un foco en un grupo de artistas nuevos, sobre todo plásticos pero también cineastas y escritores, a quienes se está intentando controlar, limitar los espacios creativos".

El "carpintero" Marco Castillo reivindica las vanguardias truncadas en Cuba El artista cubano Marco Castillo participa en el montaje de una de las once instalaciones de su muestra "La Casa del Decorador" este 10 de abril de 2019, con la que se presenta en la XIII Bienal de La Habana (Cuba). EFE

 

El artista también ha tenido que elevar las dosis de creatividad para sortear las limitaciones de producir en la desabastecida Cuba, "un reto interesante porque te hace modular e incluso cambiar la obra, y cuando la cambias de forma material incluso llegas a cambiarla conceptualmente", comenta.

Entre las anécdotas, las dificultades para producir una pieza de arte óptico a base de culatas de fusiles que son "como una talla": "¿Cómo se les explica a las autoridades aduaneras cubanas en un contexto tan preocupado y tan paranoico que uno quiere importar 40 culatas de fusil?", recuerda Castillo.

Al final les tocó hacerlas a mano, lo que llevó un mes de trabajo.

Junto a las instalaciones, la exposición queda "redondeada" con un vídeo titulado "Generación", dirigido por el cineasta cubano Carlos Lechuga ("Santa y Andrés", "Melaza") y que encapsula en seis minutos la esencia de la melancolía y desesperación de una generación truncada.

Además, la sede de la exposición entronca con la muestra y con la propia Revolución, ya que puede verse en el propio estudio de Castillo, una vivienda modernista de 1959 y modificada en los años setenta que las autoridades cedieron a René Vallejo, médico y comandante de la Revolución muy cercano a Fidel Castro.

El líder cubano frecuentó y pernoctó a menudo en esta casa del barrio habanero de Nuevo Vedado durante los primeros años del triunfo de los "barbudos".

"La Casa del Decorador" podrá verse hasta el 12 de mayo y forma parte también de la doble muestra "De un fanático de Rockefeller a un discípulo de Kruschov (Historias contadas por artistas)", sobre la Modernidad cubana y comisariada por Abel González.

Esta es la segunda exposición en solitario de Castillo, quien como miembro del colectivo "Los Carpinteros" cuenta con obra en las colecciones del Tate Modern de Londres, el Guggenheim y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo Centro de Arte Reina Sofía de Madrid o el Centro Pompidou de París. 

 

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