Abrams: "Ofrecemos una amnistía a Maduro si deja el poder"

Elliott Abrams, el enviado especial para Venezuela de la Casa Blanca, aseguró al diario The New York Times que Estados Unidos no imputaría ni buscaría castigar de ninguna manera a Nicolás Maduro, el presidente venezolano, si éste dejase voluntariamente el poder.

A pesar de que su país está al borde del colapso económico y en medio de un desastre humanitario, Maduro no ha dado señales de estar dispuesto a ceder su puesto, dijo Abrams. Sin embargo, su oferta de amnistía fue un mensaje para el líder venezolano después de que él y su homólogo estadounidense, Donald Trump, hablaran la semana pasada de negociaciones de alto nivel entre los dos gobiernos. Abrams aseguró que esas conversaciones no han tenido lugar.

“No es una persecución”, afirmó Abrams en una entrevista la tarde de este martes 27 de agosto. “No estamos tras él, queremos que tenga una salida digna y que se vaya”.

Agregó, como en un mensaje a Maduro: “No queremos procesarte y no queremos perseguirte. Queremos que dejes el poder”.

El Departamento del Tesoro ya ha señalado a Maduro como uno de los beneficiarios de presuntos envíos venezolanos de drogas ilegales, pero no recomendó que fuera imputado.

La apelación pragmática de Abrams contrasta con ocho meses de sanciones, aislamiento internacional y amenazas del gobierno de Trump de una posible intervención militar contra Maduro y su círculo cercano, quienes están acusados de aferrarse al poder y de haber manipulado las elecciones del año pasado.

Los líderes de la oposición en Venezuela no le han ofrecido inmunidad a Maduro, a quien acusan de enriquecerse en un gobierno corrupto que ha dejado a muchos venezolanos sin alimentos, electricidad ni acceso a suministros médicos.

En entrevista, Abrams intentó reducir la confusión que hay en torno a los esfuerzos del gobierno de Trump para obligar a Maduro a dejar la presidencia.

La semana pasada, Trump declaró que la Casa Blanca ha estado en contacto con “niveles muy altos” del gobierno de Maduro, tras reportes de que Washington y Caracas habían sostenido conversaciones secretas.

Unas horas después, Maduro aseguró que había autorizado expresamente a sus funcionarios a tener reuniones en secreto con el gobierno estadounidense. “Confirmo que desde hace meses hay contactos de altos funcionarios”, dijo Maduro, quien agregó que su gobierno está “preparado siempre para dialogar”.

Abrams dijo que no es el caso.

“La noción de que estamos negociando es completamente equivocada”, dijo el diplomático. “Y la noción de que hay un patrón de contactos es equivocada. Ha habido mensajes intermitentes y creo que a la gente le parecería completamente predecible cómo es el mensaje muy ocasional desde Washington: ‘Necesitan regresar a ser un país democrático. Maduro necesita dejar el poder. No debe postularse en una elección. No retiraremos las sanciones hasta que esté fuera del gobierno’”.

Tales comentarios probablemente pretenden aplacar a líderes de la oposición venezolana, quienes han comentado en privado que las declaraciones de Trump podían descarrilar sus propias negociaciones. Una delegación encabezada por el principal negociador de la oposición, el diputado Stalin González, viajó a Washington la semana pasada para presionar a funcionarios estadounidenses del gobierno de Trump respecto a la política hacia Venezuela.

Abrams comentó que no considera que, por el momento, sea valioso hablar directamente con el gobierno de Maduro.

Dijo que los mensajes de intermediarios en Venezuela para Washington han sido “muy poco frecuentes” desde finales del invierno y que la información que contenían era dudosa: algunos habrían sido enviados con el conocimiento de Maduro; otros, probablemente no.

Todos compartían la misma línea: que Maduro seguirá resistiéndose a la campaña de presión internacional encabezada por la administración Trump.

Los mensajes que Estados Unidos le envía al gobierno chavista usualmente se dan de manera abierta en comunicados oficiales, tuits y, en algunos casos, a través de diplomáticos europeos o líderes religiosos. Más allá de reiterar las demandas de que Maduro salga de Miraflores, esos intermediarios han expresado su preocupación por la salud y condiciones de al menos cinco estadounidenses que están detenidos en Venezuela.

Poco después de que se publicara la entrevista, Maduro salió este miércoles en rueda de prensa y dijo: “El imperio norteamericano ha perdido capacidad para imponer su política en el mundo”. “En Venezuela no manda Elliott Abrams, ni Donald Trump, mandamos los venezolanos y las venezolanas”.