Clara Porset: una cubana que revolucionó México mediante una silla

Clara Porset fue una profesora cubana defensora de la artesanía tradicional y del modernismo. Su hacer dentro de la arquitectura y el diseño revolucionó la manera de hacer de muchos cubanos. Su trabajo reconocido a nivel global estuvo dado por la colaboración de arquitectos como Luis Barragán y Mario Pani. 

Los muebles de Clara Porset son su sello de identidad dentro del diseño interior. Los mismos están considerados "la quintaesencia del funcionalismo nacional mexicano"  así lo describe un articulo sobre la cubana publicado en el diario español El País.
Nació en Cuba el 25 de mayo de 1895 en el seno de una familia acomodada durante el régimen de Gerardo Machado. Su padre era un político conservador español quien a su vez ejerció labores como gobernador de la localidad de Matanzas.

Como era común entre los niños de su situación económica, se formó entre EE. UU. y Europa, recibiendo las influencias estéticas de ambos continentes. Sus primeras lecciones las recibió en un colegio de Manhattan, la Academia Manhattanville del Convento del Sagrado Corazón, continuando estudios en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Columbia.

La mayor parte de su carrera la desarrolló en México donde diseñó los muebles para proyectos de viviendas, de igual manera la diseñadora impartió clases en la facultad de Arquitectura de México por solo unos meses, sin embargo sus estudiantes la siguieron manteniendo su legado hasta hoy. Tanto así que el centro de altos estudios reconoce su obra con una beca que tiene el objetivo de promocionar la formación de diseñadoras industriales.

Clara Porset

Al acabar sus estudios regresó a Cuba presentándose como una autoridad en el área del diseño y la arquitectura. Fue miembro de los círculos más elitistas de La Habana ofreciendo charlas y conferencias sobre diseño funcionalista. De igual manera ampliaba su conocimiento sobre el trabajo de arquitectos como Robert Mallet Stevens, Walter Gropius y Le Corbusier, toda vez que mantenía informados sobre tendencias en Francia, Alemania, los Países Bajos y Escandinavia.

A pesar de haber sido siempre una niña privilegiada por su condición económica. Porset quiso hacer revolución y luchando contra el comunismo y el imperialismo. Poco a poco Porset se fue mezclando con grupos de oposición al régimen de Machado que se volvía cada vez más dictatorial.

Durante la década de 1930 el funcionalismo comenzó a aparecer como una tendencia de arquitectura semioficial de la revolución. En este contexto, Porset utilizó el diseño de interiores como un instrumento para nivelar las diferencias de clase y culturales, así como promover valores sociales compartidos. Para su confección combinó materiales originales de México utilizando la simplicidad de diseño y las técnicas industriales para obtener una producción en masa asequible a todos los bolsillos.

Su mueble insignia fue la Silla Butaque, una adaptación de la silla de caderas española y la Savonarola de origen italiano. Este asiento fue uno de los que gozó con mayor popularidad en México pues adoptó diferentes formas según la región. 

La butaca de Clara Porset

El diseño fue solo el medio para que Clara Porset mostrara la increíble pasión y preocupación que guardaba por la cultura tradicional e indígena y su preocupación constante por preservar las raíces autóctonas. Porset murió a los 86 años y donó sus bienes, archivo y biblioteca a la facultad. La artista quiso que su obra estuviese al alcance de todo y que se premiara a las mujeres que siguieran con su lucha mediante el diseño. Hoy la Universidad de México otorga tres becas y seis menciones honoríficas para las diseñadoras que continúen la obra de crear e innovar desde la arquitectura y el diseño de interior.