El régimen cubano impidió este viernes que el sacerdote católico Castor José Álvarez Devesa viajara a Miami, donde estaba invitado a la ordenación episcopal de un obispo de origen cubanoamericano, en un nuevo episodio de hostigamiento contra uno de los religiosos más críticos de la dictadura encabezada por Miguel Díaz-Canel.

Según denunció el propio sacerdote desde el Aeropuerto Internacional Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, funcionarios de Inmigración le comunicaron que tenía prohibido salir del país cuando se disponía a abordar el vuelo. Álvarez dijo que desconocía la existencia de la restricción migratoria y que ningún oficial le explicó los motivos ni le entregó un documento oficial que respaldara la medida

"No puedo salir de mi país libremente", expresó el sacerdote en un video difundido en redes sociales, donde calificó el hecho como una nueva violación de sus derechos fundamentales.

El padre Castor, que ejerce su ministerio en la Arquidiócesis de Camagüey, tenía previsto viajar a Miami para participar en la consagración de monseñor Emilio Biosca Agüero, un capuchino franciscano de origen cubanoamericano designado por el papa León XIV como nuevo obispo de la Diócesis de Venice, en Florida.

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) condenó la prohibición y advirtió que el régimen utiliza las restricciones de entrada y salida como "instrumentos represivos" contra quienes disienten. La organización subrayó que el caso "no es aislado", sino parte de una escalada represiva que alcanza también a líderes religiosos.

Una escalada de hostigamiento

La prohibición de salida no constituye un hecho aislado, sino el más reciente capítulo de una campaña de presión contra el sacerdote, conocido por su cercanía a las familias de presos políticos y por sus constantes denuncias sobre la falta de libertades en Cuba.

El 23 de enero de este año, el padre Castor fue citado e interrogado durante horas por la Seguridad del Estado, junto al sacerdote Alberto Reyes, también de la Arquidiócesis de Camagüey y otro de los religiosos más críticos del régimen. Ambos fueron convocados mientras participaban en un retiro espiritual con el resto del clero de la jurisdicción.

Aunque las autoridades nunca informaron oficialmente las razones de aquellas citaciones, organizaciones defensoras de derechos humanos las calificaron como un nuevo intento de intimidación contra miembros de la Iglesia Católica que mantienen una postura crítica frente al aparato oficialista.

La vigilancia sobre el sacerdote se remonta, además, a las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021, cuando fue detenido y golpeado con un bate por agentes policiales mientras intentaba proteger a un adolescente durante la represión desatada en Camagüey. Desde entonces, el religioso ha denunciado en reiteradas ocasiones actos de vigilancia, amenazas y restricciones a su ministerio pastoral.

Ya le habían impedido visitar a presos políticos

La nueva prohibición también guarda relación con otra medida represiva denunciada por ADN Cuba en 2025, cuando las autoridades le impidieron trasladarse a la provincia de Las Tunas para visitar y brindar asistencia espiritual a varios presos políticos encarcelados en esa región.

En aquella ocasión, agentes de la Seguridad del Estado bloquearon su viaje e impidieron que ejerciera una de las funciones esenciales de su ministerio: acompañar espiritualmente a personas privadas de libertad por motivos políticos.

El sacerdote denunció entonces que las autoridades pretendían impedir cualquier gesto de solidaridad hacia los presos de conciencia y sus familias.

Una voz incómoda para el régimen

Castor Álvarez se ha convertido en una de las voces más visibles del clero cubano que cuestiona públicamente la represión, exige la liberación de los presos políticos y reclama mayores libertades para la sociedad civil.

En homilías, publicaciones en redes sociales y declaraciones a medios independientes, el sacerdote ha insistido en que no puede existir una verdadera reconciliación nacional mientras continúen las detenciones arbitrarias, la persecución política y la falta de derechos fundamentales.

Diversas organizaciones nacionales e internacionales han advertido en los últimos años sobre el incremento del hostigamiento contra sacerdotes y líderes religiosos que acompañan a víctimas de la represión o expresan opiniones críticas sobre la realidad del país.

La prohibición de viajar impuesta este viernes al padre Castor Álvarez se suma así a un patrón de restricciones, interrogatorios, vigilancia y limitaciones a su labor pastoral que evidencia una escalada en la persecución estatal contra uno de los sacerdotes más incómodos para el régimen cubano.