Un segundo apagón nacional en menos de 24 horas volvió a dejar sin electricidad a gran parte de Cuba este lunes, cuando el país aún no había logrado recuperarse del colapso del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) ocurrido la noche del domingo.

La estatal Unión Eléctrica (UNE) informó pasadas las 5:00 p.m. que se produjo una nueva desconexión del SEN, atribuida a una "oscilación de la red" provocada por eventos meteorológicos, lo que interrumpió el proceso de restablecimiento del servicio eléctrico.

Con este nuevo colapso, Cuba acumula siete apagones nacionales en lo que va de 2026, reflejo del progresivo deterioro de un sistema eléctrico que atraviesa su peor crisis en décadas.

El primer apagón ocurrió pasadas las 10:00 p.m. del domingo 2 de agosto, cuando el SEN colapsó por completo. 

Durante toda la madrugada y la mañana del lunes, el régimen publicó sucesivas actualizaciones sobre las labores de reconexión, aunque millones de cubanos continuaban sin electricidad o recibían el servicio de forma parcial e inestable.

La UNE había asegurado horas antes que la recuperación avanzaba "de forma gradual en la medida que lo permita las condiciones del SEN", una explicación habitual tras los frecuentes colapsos del sistema eléctrico cubano. 

Sin embargo, numerosos residentes respondieron en redes sociales denunciando que seguían sin corriente o que, en la práctica, viven en apagón permanente debido a los prolongados cortes diarios.

El nuevo colapso de este lunes ocurrió cuando el proceso de recuperación aún estaba en marcha, obligando a reiniciar nuevamente las maniobras para energizar el sistema.

Además, la crisis se produce apenas dos días después de que el sábado se registrara la desconexión de la zona occidental del país, otro incidente que puso de manifiesto la extrema fragilidad de la red eléctrica nacional.

Agosto comienza así con una sucesión de fallas de gran magnitud que prolongan la crisis energética sufrida durante julio, mes en el que también se registraron varios apagones masivos que dejaron sin servicio a buena parte del país.

Actualmente, millones de cubanos sobreviven con apenas unas pocas horas de electricidad al día. En numerosas provincias los cortes superan habitualmente las 12 horas diarias y, según denuncias de residentes, incluso barrios de La Habana experimentan apagones de más de 20 horas consecutivas, una situación que hasta hace poco afectaba principalmente al interior del país.

La gravedad de la crisis también se refleja en los déficits de generación registrados durante las últimas semanas. Según los propios partes oficiales de la UNE, el déficit previsto ha llegado a superar los 2.200 megavatios (MW), uno de los niveles más elevados reportados en los últimos años, debido a averías en varias centrales termoeléctricas, prolongados mantenimientos y la falta de combustible para la generación distribuida.

El régimen cubano atribuye la crisis energética principalmente a las sanciones de Estados Unidos y a las dificultades para adquirir combustible. No obstante, economistas y especialistas han señalado que el deterioro del sistema eléctrico responde a décadas de falta de inversiones, mantenimiento insuficiente y una infraestructura de generación altamente envejecida.

En julio, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció públicamente la gravedad de la situación al admitir que existe "una total ausencia de combustible y no tenemos acceso a piezas de repuesto para nuestras unidades termoeléctricas ni para las de Energás".

El segundo apagón nacional en menos de un día confirma que la crisis energética cubana continúa agravándose y que el Sistema Electroenergético Nacional ha entrado en una dinámica de inestabilidad extrema, en la que incluso los intentos de recuperación pueden derivar en nuevos colapsos, profundizando las afectaciones a la población, la economía y los servicios básicos.