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“Este dolor que siento tienen que pagarlo”: Exclusiva con abuela de niña fallecida en Bahía Honda

“Este dolor que siento lo tiene que pagar alguien”, dice Yuneika González, quien renuncia a permanecer en silencio tras el “asesinato de mi nieta”

Actualizado: 10 November, 2022

 

La cubana Yuneika González Pino perdió a tres familiares por el hundimiento de una lancha de migrantes en Bahía Honda, ocurrido el 29 de octubre en la costa norte de la provincia cubana de Artemisa. En el evento, calificado por los sobrevivientes como un “asesinato” de las Tropas Guardafronteras (TGF), fallecieron Elizabeth Meizoso (2 años), nieta de González Pino, y sus sobrinos Aimara Meizoso León y Yerandy García Meizoso, entre otros pasajeros.

En una entrevista exclusiva con ADN Cuba, la abuela lamenta que en la isla “la gente no sepa nada de derechos humanos”, y que las víctimas no encuentren justicia ante un crimen como el que denuncia.

“Este dolor que siento lo tiene que pagar alguien”, dice González Pino, quien renuncia a permanecer en silencio tras el “asesinato de mi nieta”.

El Ministerio del Interior (Minint) declaró en un comunicado oficial que lo ocurrido en Bahía Hondo “fue una operación de tráfico de personas, en la que una lancha rápida procedente de Estados Unidos violó el mar territorial de Cuba”, y “se hundió al colisionar con una unidad de superficie de Tropas Guardafronteras durante su identificación”.

En cambio, organizaciones como el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) y la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), han condenado al régimen de La Habana por la “masacre” de Bahía Honda.

De acuerdo con Yuneika González Pino, la lancha rápida que llegó de Florida hasta Bahía Honda iba a buscar un grupo donde “casi todos eran miembros de una misma familia, y otros llegaron cuando vieron que estaban recogiendo personas, porque aquí todo el mundo está huyendo”.

Diana Meizoso, madre de la niña fallecida, según la abuela se decidió a emigrar de forma irregular “para tener futuro” que darle a su hija, porque “el único país donde no se tiene garantizada una merienda ni transporte para que vayan a la escuela es este”.

Ahora, los sobrevivientes y sus familiares sienten temor a sufrir represalias del régimen. González Pino dijo estar “indignada” tras ver en la televisión estatal, donde “se pasan el tiempo metiendo mentiras, disfrazando las verdades”, que podrían enjuiciar a los padres que intenten abandonar Cuba de forma ilegal con sus hijos menores en “embarcaciones inseguras”.

“Yo no sé las demás embarcaciones, pero en la que se iban mi nieta con mi hija tenían todos los recursos y seguridad, desde un salvavidas hasta comida, material de primeros auxilios, comunicaciones…”, afirma la abuela.

“Estoy atemorizada con que suceda algo a mi hija, porque ya hay advertencias de que tienen que estar localizables, porque habrá juicio. ¿A quién se lo harán?”, cuestiona González Pino, quien sospecha que los procesos serán contra las víctimas de la embestida de TGF, y no contra los militares.

La abuela recuerda cuando ella misma estuvo “presa 5 años por un intento de salida ilegal del país en el 2009”, y no quiere que ninguno de los sobrevivientes de Bahía Honda pase lo que ella sufrió. “Fui amenazada todo el tiempo”, afirma.

Cuenta que decidió hablar con ADN “para que se sepa esto, porque lo que quieren [las autoridades] es que se apague el tema, para entonces empezar a hacer detenciones a todos estos muchachos que han sufrido tanto”.

Según González Pino, ha recibido llamada de otros sobrevivientes que expresan el mismo temor. “A todo el que ha salido en libertad le han dicho que tienen que estar localizables porque habrá un juicio”, afirma.

Sobre el día del hundimiento, dice que las autoridades “tuvieron la oportunidad de detenerlos en tierra y no lo hicieron, porque lo que tenían metido en la cabeza era matarlos, estaban detrás de los lancheros. Lo único que dicen en las noticias es que eso es un método para entrar armas y droga al país”.

Tras la embestida de la embarcación militar cubana, Yuneika González Pino exige “que enjuicien” al oficial responsable de la operación, “porque todas las declaraciones [de sobrevivientes] dicen lo mismo: el hombre que estaba encima del barco dijo 'lo vamos a partir al medio'”.

Además, critica la insensibilidad de los funcionarios y agentes del Ministerio del Interior involucrados en la colisión y el proceso posterior.

Según la abuela, los sobrevivientes “tuvieron que pedir a gritos que los ayudaran, porque no los ayudaron a subir en ningún momento. Decían [los guardafronteras] que los que estaban allí iban armados. ¿De dónde, si en este país no hay armas?”

En otro momento, “cuando le entregaron el cuerpo de mi nieta [a la madre] ella quedó en shock. Y todavía un oficial que estaba al lado de ella le dijo: ¿Qué te pasa? ¡Cómo va a preguntarle eso!”

En declaraciones a Radio Televisón Martí, González Pino relató: “A nosotros no nos han dado explicación ninguna, inclusive cuando saqué a mi hija, que se encontraba ingresada en el hospital Calixto García, lo que hicieron fue llevarnos al centro de Investigación de Artemisa y ahí le tomaron declaraciones y todo. Pero, en realidad, ellos son los que tienen que darnos explicaciones a nosotros y no nos dicen nada”.

De las autoridades las víctimas y sus familiares no han recibido “ningún tipo de condolencias ni casi asistencia médica”, denuncia González en su diálogo con ADN Cuba.En cambio,í abundan las advertencias para que se mantengan callados.

Tras dar entrevistas por vía telefónica a algunos periodistas, “al momento me llamó la Seguridad del Estado”, pero “ya esto es sin miedo a la verdad, porque lo único que le pido a las autoridades es que si tienen un código, que nos dejen pasar este dolor en paz, y que no se vuelva a repetir la historia”.

La abuela hace énfasis en la indefensión que siente ante el poder del Estado: “Nosotros no tenemos ni un abogado. Lo único que tenemos son las redes sociales, para podernos apoyar en ustedes [los medios] a ver hasta dónde nos pueden ayudar”.

La tragedia familiar golpeó duro a todos. El abuelo de la pequeña Elizabeth Meizoso, “está en EE. UU. pasando su dolor, porque perdió a su nieta y tres sobrinos” en el hundimiento, explica González Pino.

De acuerdo con la entrevistada, la madre de la niña “se siente un poco mejor, está más calmada, pero no quiero darle más sufrimiento y que tenga que repetir por su propia boca lo mismo, porque ella quedó afectada”.

Tras los sucesos, Yuneika González Pino asevera que “cuando un pueblo emigra, el presidente sobra. Esto está al límite”. Exige que cese la “mentira, de amenazas, basta ya de avasallamiento. Conmigo se hizo, pero con ninguno de mis hijos se repetirá”.


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