Un accidente de tránsito ocurrido la mañana del 13 de julio en la carretera de Vereda hacia San Antonio de los Baños, en la provincia de Artemisa, dejó un fallecido y decenas de lesionados, varios de ellos jóvenes que cumplían el Servicio Militar Activo (SMA), un sistema de reclutamiento obligatorio que ha sido objeto de crecientes críticas dentro y fuera de Cuba.
De acuerdo con información publicada por el periódico oficialista El Artemiseño, el vehículo siniestrado transportaba a jóvenes que regresaban a su unidad militar tras disfrutar del "pase reglamentario" cuando, por causas que aún se investigan, el conductor perdió el control del medio de transporte.
Según el reporte, citado por el capitán Reinaldo Cicilia Salazar, jefe del Destacamento de la Unidad de Tránsito de Artemisa, los heridos fueron trasladados inicialmente al Hospital General Docente Iván Portuondo, en San Antonio de los Baños. Posteriormente, las autoridades coordinaron el traslado de varios lesionados a los hospitales Calixto García y Juan Manuel Márquez, en La Habana.
Los cirujanos Pedro Luis Rivera Pérez, jefe del Servicio de Cirugía, y Osniel Enrique Pulido informaron que el accidente dejó cuatro adultos lesionados, incluido el chofer; cinco jóvenes en estado grave y alrededor de una veintena de reclutas bajo observación, aunque sin peligro para la vida. Al cierre de la información oficial se confirmó además el fallecimiento de un adulto.
Hasta el momento, las autoridades no han revelado la identidad de la persona fallecida ni de los jóvenes heridos, mientras continúan las investigaciones para determinar las causas del accidente.
Tragedias previas reavivan las críticas al Servicio Militar
El nuevo siniestro vuelve a poner bajo escrutinio las condiciones en las que miles de adolescentes y jóvenes cubanos realizan el Servicio Militar Activo, obligatorio para los varones en la isla. Familiares, activistas y organizaciones de derechos humanos han denunciado durante años la falta de garantías de seguridad, la escasa transparencia de las autoridades cuando ocurren accidentes y la utilización de reclutas en tareas de alto riesgo.
Uno de los casos más trágicos ocurrió durante el incendio de la Base de Supertanqueros de Matanzas, iniciado el 5 de agosto de 2022 tras el impacto de un rayo sobre uno de los depósitos de combustible, según la versión oficial. La catástrofe dejó 17 fallecidos y al menos 146 personas lesionadas. Entre los muertos se encontraban varios jóvenes reclutas del Servicio Militar Activo, enviados a enfrentar un incendio de enormes proporciones sin que hasta hoy se hayan despejado todas las interrogantes sobre las decisiones tomadas por las autoridades.
Al menos cuatro de los muertos en el incendio tenían entre 19 y 21 años y se encontraban en el Servicio Militar Activo (SMA) en comandos de bomberos, por lo que tenían muy poca experiencia en incendios de esta magnitud.
Durante los meses siguientes al siniestro, varios expertos de México y España consultados por la agencia EFE hicieron fuertes cuestionamientos a la actuación del régimen cubano para sofocar las llamas.
Más recientemente, en enero de 2025, una explosión en un almacén militar en la comunidad de Melones, en la provincia de Holguín, provocó la muerte de 13 personas. Entre las víctimas había jóvenes que cumplían el Servicio Militar Activo.
El régimen aseguró que el accidente ocurrió mientras se realizaban labores de clasificación de municiones en una instalación excavada en una montaña, aunque familiares denunciaron falta de información y cuestionaron que reclutas fueran asignados a una tarea de semejante peligrosidad.
Estos hechos han alimentado el rechazo al Servicio Militar obligatorio en Cuba, una institución cada vez más cuestionada por exponer a adolescentes y jóvenes a riesgos que, en numerosos casos, terminan con consecuencias fatales o lesiones permanentes, mientras las investigaciones oficiales suelen ofrecer escasos detalles y rara vez derivan en responsabilidades públicas.