Mientras jóvenes artistas se reunían afuera del Ministerio de Cultura, la AHS entregaba los premios Cuerda Viva

La Asociación Hermanos Saíz ha silenciado de manera total los reclamos de cientos de sus miembros que se plantaron este viernes en las afueras de Ministerio de Cultura
Foto tomadas de Facebook
 

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Relevante, emocionante, hermoso...; son muchos los adjetivos con los que podemos calificar el evidente punto de giro en la historia opaca de Cuba que tuvo lugar este 27 de noviembre en las afueras del Ministerio de Cultura de Cuba.

Muchos artistas, jóvenes, intelectuales y periodistas, se aunaron para buscar un canal de diálogo con las autoridades culturales del régimen; al tiempo que exigían el interés por parte de las mismas sobre la situación de Luis Manuel Otero Alcántara y Denis Solís, una tregua con los espacios independientes, así como una agenda de trabajo múltiple con propuestas tanto de los creadores independientes como de los funcionarios además de la revisión de la declaración de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) sobre el Movimiento San Isidro.

Sin embargo, estos acuerdos resultantes de la reunión que sostuvieron con el viceministro de Cultura del régimen, Fernando Rojas parece que -a menos de 24 horas de realizada- se está volviendo cenizas.

En esta Cuba, huérfana de democracia, derechos civiles y ciudadanos, los canales oficialistas hacen un silencio estridente, mostrando su real postura ante lo sucedido este 27 de noviembre.

 

La Asociación Hermanos Saíz, organización que aúna a la joven creación artística cubana ha silenciado de manera total lo sucedido. Ayer, en tanto se reunía buena parte de sus miembros en el Ministerio de Cultura de Cuba, el ejecutivo de la AHS transmitía la entrega de los Premios Cuerda Viva, como si nada importante estuviese ocurriendo.

 

 

La demagogia política se patentiza en varios post de medios oficialistas y funcionarios como el vice presidente de la AHS Yasel Toledo.

Toledo formó parte de los funcionarios acuartelados en la sede del Ministerio de Cultura, con los cuales cerca de 30 artistas, periodistas e intelectuales -en representación de los casi tres centenares que esperaban afuera de la institución- entraron a exponer sus demandas.

 

 

Muchos consideran que los acuerdos alcanzados no satisfacen la mayor parte de lo demandado, pero todos coinciden en que lo sucedido tuvo una gran trascendencia, en tanto forzó un diálogo y reconocimiento a los que el régimen se ha negado.