El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el miércoles que Cuba "se está acercando" a Washington, una declaración que llega en medio del recrudecimiento de las sanciones de su Administración contra el régimen de La Habana.
Trump: "Speaking of Cuba, after many many decades, it's coming our way" pic.twitter.com/81plwURHvY
— Aaron Rupar (@atrupar) July 1, 2026
"Cuba, después de muchas, muchísimas décadas, se está acercando a nosotros", dijo Trump durante la inauguración del nuevo edificio de la Biblioteca Presidencial Theodore Roosevelt, en Medora, Dakota del Norte, sin ofrecer detalles sobre el alcance de esa afirmación.
Las declaraciones se producen apenas unas semanas después de que el Departamento del Tesoro anunciara nuevas sanciones contra la cúpula del régimen cubano y ampliara las restricciones contra entidades y empresas vinculadas con sectores estratégicos de la élite comunista en la Isla.
La administración republicana también ha endurecido las medidas contra compañías extranjeras que operan en áreas como energía, minería, defensa y servicios financieros en Cuba, como parte de su estrategia para aumentar la presión sobre el régimen de Miguel Díaz-Canel.
Este miércoles, además, el Departamento de Estado informó sobre la detención de Carlos Antonio Lloga Domínguez, señalado como un presunto "agente subversivo extranjero" vinculado al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).
Según el comunicado emitido por Washington, Lloga trabajó durante más de una década para esa organización, a la que calificó como una estructura de influencia e inteligencia del régimen cubano en territorio estadounidense.
El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que cualquier persona o entidad que mantenga negocios con el ICAP podría enfrentar sanciones, procesos judiciales o incluso la deportación.
La Habana vuelve a su papel de víctima
El régimen reaccionó de inmediato. Fernando González Llort, presidente del ICAP y uno de los integrantes de la Red Avispa, la red de espionaje cubana desmantelada por el FBI en Florida en 1998, acusó a Rubio de "mentir deliberadamente" y sostuvo que Washington intenta desacreditar a la institución e intimidar a quienes mantienen vínculos de solidaridad con Cuba.
En la misma línea, el canciller oficialista Bruno Rodríguez reconoció en una entrevista con CNN que los cubanos viven una situación de "sufrimientos, privaciones y angustias", aunque rechazó calificar la crisis que atraviesa el país como una emergencia humanitaria. También atribuyó los apagones, la escasez de combustible y el deterioro económico al endurecimiento de las sanciones estadounidenses y no al fracaso del sistema cubano, desestructurado en más de 60 años de mala gestión.
Mientras Trump sostiene que Cuba "se está acercando" a Estados Unidos, la política de Washington continúa marcada por nuevas sanciones y una presión creciente sobre el aparato político y económico del régimen cubano.
Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, los contactos entre Washington y el régimen cubano han estado marcados por un inusual hermetismo. Aunque ambas partes han reconocido la existencia de conversaciones, la mayoría de los encuentros solo se conocieron después de celebrarse y sin detalles sobre su agenda o sus resultados. Entre los presuntos puntos llevados a discusión, figuran los intercambios sobre asuntos de seguridad, migración y la crisis energética de la Isla, cuyo contenido sigue sin hacerse público.
El hecho más significativo ocurrió en mayo, cuando el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana para reunirse con altos mandos del régimen cubano. Según funcionarios estadounidenses, el emisario de Trump transmitió que Washington solo contemplaría avances en la relación bilateral si el régimen emprendía cambios de fondo. Lejos de anunciar una distensión, la Administración estadounidense continuó endureciendo las sanciones contra el aparato político y económico del castrismo, como las disposiciones contra GAESA y otras instituciones ligadas al oficialismo.