El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este miércoles que "el principal problema de Cuba es que su régimen es un desastre" y responsabilizó al sistema político y económico de la Isla por la crisis que ha provocado el éxodo de millones de cubanos en los últimos años.

Durante unas declaraciones públicas, Rubio aseguró que el objetivo de la Administración estadounidense es contribuir a que Cuba tenga "un futuro mejor", aunque dejó claro que el cambio depende de la voluntad de quienes gobiernan el país.

"El objetivo es lograr una Cuba donde el pueblo pueda tener prosperidad, tranquilidad, seguridad y una vida mejor de cara al futuro, como lo hacen los cubanos en todas partes del mundo cuando salen de Cuba", afirmó.

El jefe de la diplomacia estadounidense añadió que Washington está dispuesto a actuar "con realismo" y "tener paciencia" para impulsar un proceso que conduzca a ese escenario.

"Estamos dispuestos a ser muy realistas sobre cómo lograrlo y a tener paciencia para impulsar un proceso serio que conduzca a ese resultado", señaló.

Rubio sostuvo que la crisis cubana tiene dos causas fundamentales: el fracaso del modelo económico implantado por el régimen y la reducción del apoyo petrolero proveniente de Venezuela.

"Ya no están recibiendo petróleo gratuito de Venezuela, ese es su mayor problema. Aproximadamente el 60 % del petróleo que recibían de Venezuela lo vendían para obtener efectivo", explicó.

Para Rubio, el principal obstáculo para cualquier transformación en la Isla es la voluntad de la cúpula gobernante de mantenerse en el poder. "El principal problema de Cuba es que su régimen es un desastre y quienes gobiernan el país no saben qué están haciendo", declaró.

El secretario de Estado agregó que las autoridades cubanas rechazan cualquier apertura económica porque ello implicaría perder el control político sobre la sociedad.

"Lo que más les interesa es conservar el poder; le temen a la libertad económica porque temen que con ella pierdan el control sobre la población", sostuvo.

Rubio también anunció el inicio de un programa de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, que, según explicó, será distribuida a través de organizaciones no gubernamentales.

Al mismo tiempo, reiteró la disposición de Washington a mantener canales de diálogo con La Habana.

"Estamos dispuestos a dialogar con ellos y continuaremos hablando sobre los cambios que pueden realizar", afirmó.

No obstante, recordó que Cuba continúa siendo un asunto de interés estratégico para Estados Unidos por su cercanía geográfica y por el papel que, a su juicio, ha desempeñado el régimen en la región durante décadas.

"Cuba está a solo 90 millas de nuestras costas. Es un régimen que durante buena parte de los últimos 30, 40 o 50 años se ha dedicado a desestabilizar la región mediante los movimientos que ha respaldado", dijo.

El secretario de Estado concluyó que Estados Unidos desea que Cuba alcance un futuro distinto, pero insistió en que la decisión corresponde exclusivamente a la dirigencia del régimen.

"Queremos que Cuba tenga un futuro mejor y estamos dispuestos a tomar medidas que la hagan llegar hasta allí, pero ellos tienen que decidir qué quieren hacer. Las personas que están al frente del país sencillamente no quieren hacerlo", concluyó.

Las declaraciones de Rubio se producen apenas un día después de que el Departamento de Estado publicara Cuba: The Capital of 21st Century Communism, un documento de amplio alcance dedicado exclusivamente a examinar el papel internacional del régimen cubano.

El informe rompe con la narrativa tradicional sobre la Guerra Fría y sostiene que La Habana se ha convertido en el principal centro de irradiación del comunismo contemporáneo, mediante una red de alianzas políticas, ideológicas y de inteligencia que se extiende por América Latina, Oriente Medio y otras regiones.

ADN Cuba fue el primer medio en revelar varias de las conexiones que ahora recoge oficialmente el informe de Washington. Entre ellas figuran los vínculos entre el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y Al-Tajammu, una red transnacional con sede en Líbano que sirve como plataforma política del denominado Eje de la Resistencia, integrado por Hezbolá, la Yihad Islámica Palestina, el Frente Popular para la Liberación de Palestina (PFLP), milicias chiitas iraquíes, los hutíes y otros grupos aliados.

La investigación también documenta la presencia del PFLP en Cuba y el papel desempeñado por la National Network on Cuba (NNOC) y diversas organizaciones de Ciudades Hermanas (Sister Cities), responsables de impulsar más de 117 resoluciones favorables al régimen cubano en gobiernos locales de Estados Unidos.

Las nuevas declaraciones de Rubio refuerzan la línea adoptada por la Administración estadounidense de vincular la crisis interna de Cuba con la naturaleza del régimen y con su proyección internacional, en un momento en que la Isla enfrenta el mayor éxodo migratorio de su historia reciente y una profunda crisis económica, energética y social.