La presa política del 11J Lisandra Góngora se encuentra plantada en una celda de castigo de la prisión de Los Colonos, en la Isla de la Juventud, luego de una nueva arremetida en su contra, denunció este martes su primo, el activista Ariel Góngora.
"Tras la reciente arremetida en su contra, Lizandra Góngora se declara plantada en celda de castigo. Ayer, el jefe de prisiones intentó sacarla y ella se negó rotundamente: no quiere hablar con nadie. Su firmeza ante los abusos es total", reza un post en redes sociales.
En un video publicado posteriormente en Facebook, Ariel Góngora explicó que la opositora fue enviada a la celda de castigo tras un enfrentamiento con una presa común que, según denunció, habría sido utilizada por la Seguridad del Estado para provocarla.
"No quiere hablar con nadie", afirmó el familiar al referirse a la decisión de la prisionera política de mantenerse plantada como forma de protesta frente a los abusos sufridos.
La denuncia se produce en medio del prolongado aislamiento que enfrenta Góngora. Según su primo, la opositora lleva casi siete meses sin poder ver a sus hijos, quienes residen en La Habana.
Desde 2023, la presa política permanece recluida en la cárcel de Los Colonos, en la Isla de la Juventud, luego de ser trasladada desde la prisión para mujeres conocida como El Guatao, en La Habana.
El cambio de penal la dejó a unos 160 kilómetros de su familia, una distancia que, unida a las dificultades del transporte hacia el municipio especial, ha complicado significativamente las visitas y el envío de alimentos y medicamentos.
La situación de salud de Góngora también continúa deteriorándose. Condenada a 14 años de prisión por participar en las históricas protestas del 11 de julio de 2021, la opositora lleva más de dos años esperando una cirugía por un fibroma uterino, sin que las autoridades penitenciarias le hayan garantizado el tratamiento médico que requiere.
En marzo de 2024, la mujer fue diagnosticada con un fibroma uterino de cinco centímetros de tamaño, una afección que se ha visto agravada por complicaciones derivadas de su condición de sicklemia, y tiene también una inflamación en los ganglios de las cuerdas vocales.
En esa fecha la presa política fue trasladada a un hospital de la zona, debido a que sufrió una grave hemorragia a raíz de un folículo que se le reventó. Sin embargo, días después fue devuelta a la cárcel sin fecha de cirugía.
En declaraciones a ADN Cuba el pasado junio, su esposo, Ángel Delgado, denunció que la salud de Góngora empeora cada día debido a la falta de medicamentos y a las dificultades para hacérselos llegar desde La Habana, agravadas por la escasez de combustible y la distancia entre la capital y la Isla de la Juventud.
Mientras ella está lejos, han amenazado a Ángel Delgado con retirarle la custodia de sus hijos menores.
El caso de Lisandra Góngora ha sido denunciado en reiteradas ocasiones por organizaciones de derechos humanos, que han alertado sobre las condiciones de reclusión de la presa política, el deterioro de su estado de salud y las afectaciones que supone mantenerla encarcelada lejos de su núcleo familiar.