En tiempos de lluvia los cubanos tienen que vivir de cola en cola para comprar el pan. No hay descanso. Mientras tanto, las calles siguen rotas y los edificios en peligro de derrumbe en La Habana, se vienen abajo.
En tiempos de lluvia los cubanos tienen que vivir de cola en cola para comprar el pan. No hay descanso. Mientras tanto, las calles siguen rotas y los edificios en peligro de derrumbe en La Habana, se vienen abajo.