Una anciana discapacitada, identificada como María del Pilar, denunció a ADN Cuba que estaba desde temprano en la cola de la farmacia de Teniente Rey y Compostela, en la Habana Vieja, la capital cubana, a la espera de la venta de medicamentos. Las largas colas en las farmacias son parte de la cotidianidad de los ancianos cubanos y de las personas enfermas que no tienen otra alternativa para conseguir los medicamentos, pues los que se venden en el "mercado negro" son inalcanzables para sus salarios.