Un nuevo dossier elaborado por el laboratorio de ideas Cuba Siglo XXI documentó al menos 97 muertes de jóvenes mientras cumplían el Servicio Militar Obligatorio (SMO) en Cuba entre 2001 y 2026, una cifra que, según sus autores, representa apenas un mínimo de los casos ocurridos debido a la falta de transparencia del régimen y la ausencia de estadísticas oficiales.

Los datos se obtuvieron a partir de un registro de casos verificados por Archivo Cuba.

El informe sale a la luz pocos días después de que un accidente de tránsito ocurrido el 13 de julio en la carretera de Vereda hacia San Antonio de los Baños, en la provincia de Artemisa, dejara un fallecido y decenas de lesionados, varios de ellos jóvenes que cumplían el Servicio Militar Activo (SMA), el sistema de reclutamiento obligatorio para los varones cubanos.

El nuevo siniestro volvió a poner bajo escrutinio las condiciones en las que miles de adolescentes y jóvenes realizan el servicio militar en la isla. Familiares, activistas y organizaciones de derechos humanos han denunciado durante años la falta de garantías de seguridad, la escasa transparencia de las autoridades cuando ocurren accidentes y la utilización de reclutas en tareas ajenas a la preparación militar, muchas de ellas de alto riesgo.

Según el dossier, uno de los datos más alarmantes es que 22 de las 97 muertes documentadas corresponden a suicidios ocurridos en 2025, la misma cifra de suicidios registrada ese año entre las fuerzas israelíes, pese a que estas se encontraban en un contexto de conflicto armado permanente.

Los investigadores advierten que el número real de fallecidos probablemente sea mucho mayor, ya que el Estado cubano no publica información oficial y numerosos casos permanecen sin verificar. La edad promedio de las víctimas apenas supera los 18 años.

El estudio señala además que el suicidio aparece como la principal causa de muerte registrada, por encima de accidentes, enfermedades o hechos violentos. A ello se suman denuncias de jóvenes enviados a unidades militares pese a padecer trastornos psicológicos o enfermedades incompatibles con el porte de armas.

El informe también recoge testimonios sobre el empleo de reclutas en labores agrícolas, de construcción y otras actividades que poco tienen que ver con el entrenamiento militar.

Un sistema cada vez más coercitivo

El dossier sostiene que, mientras la mayoría de los países latinoamericanos ha eliminado o flexibilizado el servicio militar obligatorio durante las últimas décadas, Cuba ha endurecido su modelo de conscripción.

La legislación vigente mantiene la obligatoriedad para los hombres desde los 17 años, exige la inscripción desde los 16 y no reconoce el derecho a la objeción de conciencia. Además, las reformas introducidas con el nuevo Código Penal y el Código Penal Militar incrementaron las sanciones contra quienes intentan evadir el servicio o incluso se autolesionan para obtener una baja médica.

Los autores recuerdan que esta evolución contrasta con la tendencia regional. Argentina abolió el servicio militar obligatorio en 1994 tras la muerte del conscripto Omar Carrasco; Perú suspendió la conscripción forzosa con la Constitución de 1993 y posteriormente la prohibió expresamente; Ecuador eliminó el servicio obligatorio en 2008; Uruguay abandonó ese modelo hace décadas y Chile prioriza el reclutamiento voluntario, recurriendo al sorteo solo de forma excepcional.

"Cuba constituye hoy una excepción", concluye el documento.

El informe también cuestiona la opacidad que rodea las muertes ocurridas durante el Servicio Militar. Según el análisis, las familias suelen enfrentarse a versiones oficiales contradictorias, investigaciones poco creíbles y dificultades para acceder a informes forenses o exigir responsabilidades.

En numerosos casos documentados, agrega el dossier, los familiares denunciaron presiones para guardar silencio e incluso represalias tras reclamar explicaciones sobre la muerte de sus hijos.

Los investigadores subrayan que, aunque otros países con servicio militar obligatorio también enfrentan problemas —como Israel, donde se registran suicidios entre reclutas—, allí las cifras son públicas, existen investigaciones independientes y las tragedias suelen generar reformas institucionales.

En Cuba, por el contrario, la falta de información oficial impide conocer la verdadera dimensión del problema y limita cualquier mecanismo de fiscalización ciudadana.

El documento sostiene además que el Servicio Militar Obligatorio ha trascendido su función de defensa nacional para convertirse en un instrumento de control social. Desde su creación en 1963, durante el gobierno de Fidel Castro, la institución fue concebida también como un mecanismo de formación ideológica y disciplinamiento de la juventud, una función que, según el análisis, continúa vigente más de seis décadas después.