La información también fue difundida por Martí Noticias, que recogió declaraciones de la profesora y señaló que la medida se produjo al inicio del actual curso escolar.

De la Torre Fariñas acudió el 10 de septiembre a la sede del Ministerio de Cultura para entregar una carta dirigida a Alonso. Según explicó, el documento no pretendía obtener una respuesta del ministro, sino cumplir con la formalidad de informarle sobre una situación que, a su juicio, concierne directamente a la institución que dirige.

“Me están haciendo a un lado nuevamente”

En su escrito, la profesora cuestionó que los dirigentes cubanos actúen como propietarios de las instituciones estatales y criticó la falta de condiciones para ejercer la docencia.

“No son los dueños del país quienes gobiernan. No es dueño del país Raúl Castro. No lo es Díaz-Canel. Usted, señor Alpidio, no es el dueño de un ministerio”, escribió.

La docente denunció que los salarios no alcanzan para cubrir necesidades básicas como el transporte, la ropa, el calzado o la alimentación. También señaló que los trabajadores deben enfrentar la falta de agua y los apagones, mientras las autoridades les exigen cumplir con sus jornadas laborales.

De la Torre Fariñas sostuvo que no se niega a trabajar, sino que rechaza hacerlo en condiciones que considera indignas.

“No veo razón alguna para abandonar la docencia. Sí la veo para afirmar que Cuba necesita un cambio radical”, afirmó en su carta.

La profesora también cuestionó la dependencia de las familias cubanas de las remesas enviadas desde el extranjero para poder sostener a los trabajadores y permitirles acudir a sus centros laborales.

“Quiero mi salario; la retribución digna por trabajar. Pero en Cuba no importa la calidad del trabajo”, escribió.

Según relató, durante años continuó impartiendo clases y desempeñando funciones de psicopedagoga pese a las dificultades y a la falta de un espacio adecuado para trabajar. Sin embargo, aseguró que ahora la dirección de la academia pretende apartarla sin asumir directamente la responsabilidad de la decisión.

“Me están haciendo a un lado nuevamente. Pretenden que me vaya por propia iniciativa para quedar libres de culpa”, denunció.

La profesora afirmó que su jefa de departamento llegó a decirle: “Vete”, mientras que el director de la escuela le habría expresado: “Sabes que si esto cambia no nos toca nada”.

De la Torre Fariñas respondió que su trabajo no está motivado únicamente por intereses personales.

“No trabajo para mí; trabajo por un futuro, trabajo para que a mi hijo no se le escurran los años como se nos fue la vida a tantos cubanos”, escribió.

La docente considera que su postura crítica la convirtió en una persona “políticamente inadecuada” para la academia. En su opinión, las autoridades pretenden que los trabajadores oculten las dificultades que enfrentan y eviten denunciar la responsabilidad del Estado en la crisis.

“Quieren, sobre todas las cosas, que sea parte de la mentira”, afirmó.

La libertad académica bajo presión

El caso de De la Torre Fariñas se suma a otros episodios de represalias contra profesores y estudiantes cubanos que han expresado críticas al régimen.

En marzo de 2026, el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) denunció la separación del profesor Abel Tablada de la Universidad Tecnológica de La Habana (CUJAE), después de que publicara en Facebook reflexiones críticas sobre la situación del país y el funcionamiento del sistema universitario. La institución decidió no aceptar una nueva contratación docente, lo que en la práctica significó su salida del claustro.

La persecución por motivos ideológicos en las instituciones educativas cubanas no es un fenómeno reciente. El Observatorio de Libertad Académica ha documentado casos de profesores y estudiantes hostigados, sancionados o expulsados por sus posiciones políticas y sus críticas al régimen. 

Sus informes describen restricciones a la libertad de pensamiento y a la autonomía universitaria, así como la utilización de mecanismos institucionales para castigar la disidencia. 

En el caso de San Alejandro, la dirección de la academia no ha ofrecido públicamente una explicación sobre la salida de la profesora. Martí Noticias indicó que intentó obtener una reacción de la institución, pero no logró establecer comunicación.

Mientras tanto, De la Torre Fariñas mantiene su posición crítica y cuestiona que una academia dedicada a la formación artística termine apartando a una docente por expresar sus opiniones sobre la realidad cubana.

“Yo estoy del lado de la razón. Usted, ministro Alpidio, está del lado de la fuerza”, concluyó en su carta.