Este 13 de julio se cumplen 32 años del hundimiento del remolcador "13 de Marzo", una de las mayores masacres atribuidas al régimen cubano y uno de los episodios más oscuros de la historia reciente de la isla. 

En la madrugada del 13 de julio de 1994, embarcaciones estatales embistieron repetidamente el viejo remolcador en el que decenas de personas intentaban huir de Cuba, provocando su hundimiento en la bahía de La Habana.

El ataque dejó alrededor de 40 víctimas mortales —entre ellas al menos diez menores de edad, según distintas reconstrucciones de los hechos— y nunca ha sido investigado de manera independiente por las autoridades cubanas. 

Tres décadas después, los familiares de las víctimas y organizaciones de derechos humanos continúan reclamando verdad y justicia por un crimen que permanece en la impunidad.

Con motivo del aniversario, el congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart recordó este lunes la tragedia y responsabilizó al régimen de Fidel Castro por la muerte de decenas de civiles que buscaban escapar de la isla.

"Hoy es un recordatorio de otra atrocidad más cometida por el régimen de Castro y las vidas inocentes perdidas a causa de ella. Hace más de 30 años, el régimen asesinó a 41 cubanos, incluidos 10 niños, que intentaban huir de la isla, hundiendo el remolcador en el que viajaban mientras trataban de escapar de la tiranía y la opresión. Fue una masacre. El régimen está más débil que nunca. Es solo cuestión de tiempo antes de que caiga y enfrente la justicia por sus crímenes contra la humanidad", escribió el legislador en la red social X.

La madrugada del 13 de julio de 1994, varias decenas de cubanos abordaron el remolcador 13 de Marzo, una embarcación en precarias condiciones, con la esperanza de abandonar el país en medio de la profunda crisis económica y social que atravesaba la isla. Su intento de fuga fue interceptado por los remolcadores estatales Polargo 2, Polargo 3 y Polargo 5, que embistieron repetidamente la nave hasta provocar su hundimiento.

Los testimonios de los sobrevivientes describen escenas desgarradoras. Según sus relatos, los remolcadores utilizaron potentes mangueras de agua a presión contra los pasajeros, lo que provocó que varios niños fueran arrancados de los brazos de sus madres mientras la embarcación se hundía. Muchos de los ocupantes quedaron atrapados bajo el remolcador o murieron ahogados sin recibir auxilio oportuno.

Desde entonces, el régimen cubano ha negado que se tratara de un ataque deliberado y sostuvo que el hundimiento fue consecuencia de un accidente durante un supuesto intento de robo de la embarcación. Sin embargo, los relatos coincidentes de los sobrevivientes y las denuncias de organizaciones de derechos humanos han cuestionado durante décadas esa versión oficial y apuntan a una operación ejecutada por embarcaciones estatales para impedir la salida del país de quienes viajaban a bordo.

El hundimiento del remolcador 13 de Marzo ocurrió en uno de los momentos de mayor fragilidad del régimen, marcado por el hambre, los prolongados apagones y el colapso económico del llamado Período Especial. 

La masacre antecedió apenas unas semanas al estallido social del Maleconazo, el 5 de agosto de 1994, cuando cientos de habaneros salieron a las calles para protestar contra el régimen, y a la posterior Crisis de los Balseros, durante la cual miles de cubanos se lanzaron al mar en embarcaciones improvisadas para escapar de la isla.

A 32 años de aquellos hechos, el hundimiento del remolcador 13 de Marzo sigue siendo uno de los casos más emblemáticos de violaciones de derechos humanos atribuidos al castrismo.