Durante casi cuatro décadas, España ha mantenido una política de alivio financiero hacia Cuba que, según el informe El precio de sostener el castrismo, ha terminado convirtiendo a Madrid en uno de los principales sostenes económicos del régimen encabezado por Miguel Díaz-Canel.
Para los autores, las sucesivas condonaciones de deuda, renegociaciones de créditos y programas de cooperación no han ido acompañados de mejoras verificables en materia de democracia, derechos humanos o libertades civiles.
"La evidencia más contundente del apoyo financiero que España está brindando al régimen cubano es la cadena de medidas de alivio, conversión y reestructuración de deuda que se le han prestado desde Madrid a La Habana", afirmó el Jefe de Estudios del Instituto, Diego Sánchez de la Cruz, durante una entrevista con ADN Cuba.
El documento del Instituto Juan de Mariana publicado este jueves reconstruye una cronología que comienza en 1986, cuando Cuba dejó de pagar su deuda con los países occidentales. Tras casi tres décadas de impagos, en 2015 el Club de París aprobó una quita superior al 75 % de la deuda cubana, decisión que abrió la puerta a posteriores acuerdos bilaterales con España.
Más de dos mil millones de euros perdonados
Uno de los principales señalamientos del informe se refiere al acuerdo firmado en 2016 entre ambos países.
España reestructuró entonces una deuda de 2.444 millones de euros y condonó 1.492 millones, equivalentes al 60 % del monto adeudado. Los 952 millones restantes fueron refinanciados con un calendario de pago de dieciocho años, condiciones especialmente favorables para un régimen con un largo historial de impagos.
Pero las concesiones no terminaron ahí.
En 2021 se amplió el plazo de devolución y, posteriormente, el Gobierno español aprobó un Programa de Conversión de Deuda por 375 millones de euros, mediante el cual esos recursos serían destinados a financiar proyectos en sectores como energía, agua y seguridad alimentaria dentro de Cuba. Sectores críticos en la isla, que hoy está al borde de la supervivencia.
A ello se sumó, en octubre de 2025, una nueva operación de alivio financiero valorada en 291 millones de euros, relacionada con créditos concedidos a empresas españolas que operaban en la isla.
"En 2016 España reconocía cerca de 2.500 millones de euros de deuda que Cuba tenía pendiente y hoy esa cifra no llega ni a los 300 millones. Eso quiere decir que de cada 100 euros de deuda apenas permanecen en pie 10", explicó Sánchez de la Cruz.
Según el estudio, el resultado es que España ha perdonado cerca del 90 % de la deuda que Cuba mantenía con el Estado español, reduciendo el saldo pendiente hasta unos 286 millones de euros.
El costo real sería mucho mayor
El informe en cuestión sostiene que el esfuerzo financiero español supera ampliamente las cifras oficiales.
Los autores calculan que, si Cuba hubiera tenido que financiar esa deuda en condiciones normales de mercado, el pasivo reconocido en 2016 habría alcanzado 5.280 millones de euros en 2026.
Con esa metodología, estiman que el respaldo económico efectivo otorgado por España rondaría los 4.994 millones de euros, al considerar tanto las condonaciones como las ventajas financieras derivadas de la refinanciación.
El foco inevitablemente se gira a la situación de las empresas españolas con operaciones en Cuba. Los datos de la Plataforma de Afectados por los Impagos del Gobierno de Cuba asegura que más de 150 empresas españolas mantienen facturas pendientes por 255 millones de euros.
Si se añaden dividendos bloqueados y fondos retenidos por el régimen, la cifra ascendería a 318 millones de euros, afectando incluso a compañías que han terminado en procesos concursales.
Esta situación refleja una contradicción: mientras el Estado español concede alivio financiero a la dictadura cubana, numerosas empresas nacionales continúan sin recuperar recursos que permanecen retenidos en la isla.
La cooperación va más allá de la deuda
La investigación, dirigida por Sánchez de la Cruz, sostiene que el apoyo español no se limita a las condonaciones.
Entre los programas documentados figuran proyectos de cooperación energética, digitalización administrativa, asistencia técnica, apoyo institucional, ayudas alimentarias e incluso ventas de material policial. También identifica recursos canalizados por distintas comunidades autónomas y administraciones locales hacia proyectos desarrollados en Cuba.
El caso de mayor envergadura corresponde al Gobierno Vasco, que, a través de la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo (AVCD), destinó más de 41 millones de euros entre 1993 y 2019 a iniciativas en Cuba. Los recursos financiaron supuestos proyectos relacionados con agricultura, energías renovables, educación superior, cultura, innovación tecnológica, medioambiente, igualdad de género y programas de descentralización administrativa.
El informe también identifica el papel de la Asociación Euskadi-Cuba, que recibió 3,3 millones de euros entre 2013 y 2020 para ejecutar una decena de proyectos subvencionados por el Ejecutivo vasco.
La cooperación descentralizada también alcanzó a otras regiones españolas.
En Andalucía, la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID) destinó más de 3,2 millones de euros durante la década de 2010 a iniciativas desarrolladas en la isla. La Xunta de Galicia, a través del programa Cooperación Galega, financió proyectos en Cuba por aproximadamente 2,3 millones de euros durante el mismo período, mientras que la Generalitat de Cataluña aprobó en 2026 una ayuda de 440.000 euros destinada, según la resolución oficial, a contribuir a paliar la crisis económica, energética y social que atraviesa la isla.
A todo esto se suma la Diputación de Granada, que en 2022 aprobó una subvención de 30.000 euros al Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional (FAMSI), destinada a proyectos de cooperación en Cuba.
“Esto se presenta obviamente como conversión de deuda, alivio financiero, medidas de cooperación y no como lo que es en términos efectivos un salvavidas, una ayuda financiera de alcance masivo en beneficio de un régimen que sigue metiendo en prisión a los opositores, que sigue arruinando al pueblo cubano y que por lo tanto a pesar de haber recibido todo ese apoyo no ha brindado ni una sola medida de mejora para sus ciudadanos”, explicó el también reconocido analista económico español.
Un contexto marcado por la crisis cubana
Lo real es que todas las decisiones del Gobierno de España se ubican en un contexto de creciente deterioro dentro de Cuba.
Los autores recuerdan que el régimen mantiene más de mil presos políticos, que el 89 % de la población vive en condiciones de pobreza extrema y que entre 2021 y 2024 más de un millón de personas abandonaron la isla, uno de los mayores éxodos registrados en la historia reciente del país.
"Han sido décadas de cooperación con una dictadura de partido único que sigue manteniendo más de 300 cárceles, más de mil presos políticos y que continúa reprimiendo cualquier forma de disidencia. No hay una mejora verificable en derechos humanos ni una apertura económica o política que justifique todas estas concesiones", afirmó de la Cruz.
También sostienen que la economía cubana continúa dependiendo del apoyo exterior. Antes fue la Unión Soviética; posteriormente Venezuela y, en los últimos años, Rusia y México, unida a otras naciones. Sin embargo, el informe subraya que, en el caso europeo, España se ha convertido en el principal respaldo financiero occidental del régimen mediante alivios de deuda y programas de cooperación.
El respaldo financiero que no transformó al régimen
La principal conclusión es que ninguna de las sucesivas operaciones de alivio financiero ha estado acompañada de cambios verificables en el sistema político cubano.
"Es necesario condicionar cualquier relación económica a un paso firme hacia la democracia, la liberación de los presos políticos y una auditoría completa de los fondos entregados", aseguró Diego Sánchez de la Cruz.
Pese a las condonaciones, la cooperación y los programas financiados por España y la Unión Europea, Cuba continúa siendo un Estado de partido único con denuncias de represión, presos políticos, pobreza estructural y una economía dependiente de recursos externos.
“No cabe una relación cordial con La Habana mientras La Habana siga siendo lo que es uno de los ejes del mal en Occidente, un país que coopera de forma activa con todos los regímenes autoritarios que le complican la vida a los ciudadanos del mundo libre, pero que además oprime a toda su propia población con un modelo totalitario que lleva en pie décadas y décadas desde el año 59”, concluyó el Jefe de Estudios del Instituto Juan de Mariana.