El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que su administración responderá si las investigaciones confirman que Irán ha almacenado drones militares en Cuba, una posibilidad que calificó como "muy probable", aunque reconoció que todavía no existen conclusiones definitivas.
Durante un intercambio con periodistas en la Casa Blanca, el mandatario fue consultado sobre los reportes que apuntan a una eventual presencia de aeronaves no tripuladas iraníes en territorio cubano y sobre las implicaciones que ello tendría para la seguridad de Estados Unidos.
"Si los tienen —y es muy probable que los tengan—, nos ocuparemos del asunto", afirmó Trump. "Marco (Rubio) está justo en la habitación de al lado y, si los tienen, nos encargaremos de ello rápidamente. No tendremos ningún problema. No vamos a permitir que eso suceda".
El mandatario insistió en que Washington aún está verificando la información disponible.
"Podría ser que estén almacenando algunos; lo estamos investigando ahora mismo. Podría ser así, o tal vez no, pero lo averiguaremos pronto", señaló.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión entre Washington y Teherán, pero también vuelven a poner bajo el foco la estrecha relación política y estratégica que el régimen cubano ha cultivado durante años con la República Islámica.
Aunque hasta el momento no existe evidencia pública que confirme la presencia de drones militares iraníes en la isla, los vínculos entre ambos gobiernos se han fortalecido de manera sostenida en distintos ámbitos, desde la cooperación política y económica hasta el respaldo mutuo en foros internacionales.
Medios oficiales cubanos han destacado reiteradamente los encuentros de alto nivel entre autoridades de ambos países y la voluntad de ampliar la cooperación bilateral, mientras diversos análisis internacionales describen esa relación como una alianza basada en la oposición común a la política exterior de Estados Unidos.
La afinidad entre La Habana y Teherán volvió a quedar de manifiesto este año tras la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí. El dictador cubano Miguel Díaz-Canel expresó públicamente sus condolencias, calificó el hecho como un "execrable acto" y afirmó que en Cuba sería recordado "como un destacado estadista y líder de su pueblo, que contribuyó al desarrollo de relaciones de amistad entre Cuba e Irán".
Posteriormente acudió a la embajada iraní en La Habana para firmar el libro oficial de condolencias, mientras la Asamblea Nacional y la Cancillería cubanas condenaron los ataques contra la República Islámica y reiteraron su respaldo al gobierno iraní.
La cercanía diplomática también se refleja en la postura del régimen cubano dentro de los organismos internacionales. Cuba votó en contra de una resolución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que impulsaba la celebración de una sesión especial para debatir "el deterioro de la situación de los derechos humanos en la República Islámica de Irán". Entre los países que rechazaron la iniciativa figuraron también China, Catar, Brasil, Pakistán, México, Egipto, Iraq, Sudáfrica, Burundi, Kuwait, Angola, Benín, Bolivia, Vietnam, Etiopía e India.
Las declaraciones de Trump, por ahora basadas en reportes que siguen siendo investigados por las autoridades estadounidenses, añaden un nuevo elemento de tensión sobre una relación entre La Habana y Teherán que desde hace años ha despertado preocupación en Washington por sus posibles implicaciones para la seguridad regional.