Las recientes maniobras militares y exhibiciones de armamento impulsadas por el régimen cubano buscan proyectar una imagen de resistencia ante una eventual agresión de Estados Unidos, pero también han dejado en evidencia el profundo deterioro material de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), según un análisis publicado por CNN.
De acuerdo con el reportaje, cientos de videos e imágenes difundidos en los últimos meses por las propias Fuerzas Armadas y medios oficiales cubanos muestran una fuerza militar reducida, equipada en gran medida con armamento soviético obsoleto y vehículos de varias décadas de antigüedad.
Entre las imágenes analizadas figura una de abril en la que un sistema antiaéreo soviético ZU-23 aparece siendo remolcado por una yunta de bueyes durante un ejercicio militar local, una escena que rápidamente se viralizó en redes sociales.
Otros videos muestran camiones militares antiguos, sistemas antiaéreos de fabricación rusa y unidades de fuerzas especiales realizando entrenamientos, como descensos en tirolesa cerca de la costa.
Sin embargo, para el especialista en seguridad hemisférica Frank Mora, citado por CNN, estas publicaciones no buscan demostrar superioridad militar.
"Los videos muestran deliberadamente hardware envejecido porque están diseñados para proyectar desafío, no fuerza", explicó Mora. Según el experto, el objetivo es exhibir la capacidad de resistencia del pueblo cubano, independientemente de la enorme diferencia existente entre las capacidades militares de Cuba y las de Estados Unidos.
De potencia regional a un ejército envejecido
Según datos oficialistas, las FAR alcanzaron su mayor capacidad a comienzos de la década de 1990, cuando contaban con más de 235.000 efectivos y operaban abundante armamento suministrado por la entonces Unión Soviética. Tras la desaparición del bloque soviético, el número de militares activos cayó a unos 50.000, mientras gran parte de su equipamiento quedó obsoleto.
En declaraciones a ADN Cuba, el investigador de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, Luis Domínguez, explicó que el desplome de las capacidades militares cubanas está directamente relacionado con el fin del respaldo soviético.
"Cuba nunca tuvo, nunca compró nada. Todo el armamento que Cuba recibió fue dado por la Unión Soviética gratis. La economía cubana nunca sustentó el ejército militar que tenía antes", afirmó.
Según Domínguez, la ayuda soviética no consistía únicamente en la entrega de armas, sino también en el mantenimiento de toda la infraestructura militar.
"Cuando la Unión Soviética se cae, Cuba deja de recibir no solo armamento, sino también las reparaciones, los motores, las partes y el entrenamiento. Todo eso era gratis", explicó.
Domínguez recordó que el mayor poderío militar de la isla se alcanzó tras el final de la guerra de Angola, cuando se llevaron a la isla escuadrones de cazas MiG-23, helicópteros, tanques y piezas de artillería.
Sin embargo, aseguró que el régimen nunca tuvo capacidad económica para mantener ese arsenal.
"Un motor de un MiG-29 cuesta millones de dólares para ser reparado. Cuba no ha tenido manera de sustentar eso después de la caída de la Unión Soviética", señaló, aunque precisó que posteriormente La Habana recibió ayudas puntuales de China y Corea del Norte.
"No queda ningún MiG volando"
CNN también destaca el deterioro sufrido por la Fuerza Aérea cubana, cuyos helicópteros Mi-17 son prácticamente las únicas aeronaves que aparecen de forma habitual en actividades oficiales. Los cazas MiG, que durante décadas simbolizaron el poder aéreo cubano, prácticamente han desaparecido de las exhibiciones públicas.
Domínguez fue aún más contundente al describir la situación actual.
"El estado actual es pésimo. No queda ningún MiG volando y esto te lo digo yo porque recibo información a través de la página Aviación Militar Cubana", aseguró.
Añadió que muchos de los aviones permanecen almacenados en refugios subterráneos de la Base Aérea de San Antonio de los Baños, pero completamente inutilizados.
"Muchos de estos aviones están desbaratados por completo. Incluso el MiG-29 con el que derribaron las avionetas de Hermanos al Rescate se encuentra completamente destruido", afirmó.
Según el investigador, el último armamento verdaderamente moderno recibido por Cuba llegó en 1990.
"No queda ningún MiG volando; les quedan algunos aviones de entrenamiento que vuelan de vez en cuando. Sí tienen drones, pero comerciales, que solo sirven para observar lo que tienen delante", indicó.
Domínguez también aseguró que actualmente solo permanecen operativas las bases aéreas de San Antonio de los Baños y Playa Baracoa, en el occidente del país, mientras que el resto de las instalaciones militares fueron cerradas o abandonadas durante la década de 1990.
Mientras el Gobierno cubano insiste en que no pretende amenazar a Estados Unidos, aunque asegura que respondería ante cualquier agresión, las maniobras militares conocidas como Bastión y los ejercicios de preparación para la denominada "Guerra de Todo el Pueblo" se han multiplicado en los últimos meses, acompañados de una intensa campaña propagandística en redes sociales y medios oficiales.
Para Domínguez, sin embargo, estas exhibiciones tienen un objetivo más político que militar.
"Cuba para defenderse hoy en día no tiene nada. Lo único que tiene son las mentiras que puedan usar para intentar parar una invasión americana si ellos piensan que va a suceder. Solo les queda la intimidación hacia fuera y hacia dentro para seguir engañando al pueblo cubano y que no hagan nada", concluyó.
Aunque Cuba mantiene algunos sistemas de defensa antiaérea y conserva capacidad para desarrollar una estrategia de guerra asimétrica, los analistas coinciden en que las FAR no tendrían posibilidades de sostener un enfrentamiento convencional frente al poderío tecnológico, aéreo y naval de Estados Unidos, cuya superioridad militar es ampliamente reconocida por centros de estudios estratégicos y antiguos funcionarios de Defensa estadounidenses.