De Cruces a Mal Tiempo: historia de un peregrinaje “coyuntural”

La mayoría de los cubanos sufre ahora mismo los sinsabores de la nueva “situación coyuntural”, debido a la crisis energética que vive el país.

Visitando el poblado de Cruces, en la provincia de Cienfuegos, observé una especie de “peregrinación” de estudiantes de secundaria básica. El reloj marcaba la una de la tarde y a los muchachos se les notaba en sus rostros el agotamiento del día. Lo primero que me vino a la mente fue que se trataba de alguna marcha contra de la Ley Helms Burton, o una en apoyo a la República Bolivariana de Venezuela… lo típico por estos días.

Pero no, no era nada de lo mencionado. Se trataba de estudiantes que salían a esa hora de la secundaria, residentes en el batey casualmente llamado “Mal Tiempo”…, en el mismo lugar en que Máximo Gómez y Antonio Maceo libraron una batallas contra las tropas españolas el 15 de diciembre de 1895.

Pregunto al azar qué era lo que pasaba, y uno de los jóvenes, con voz burlona, me grita que “no hay petróleo y tenemos que irnos a pie” hasta ese asentamiento, ubicado a unos 5 kilómetros de la cabecera municipal. Para muchos esa distancia no significará nada, al caminarla uno o dos días, pero cuando tienes que recorrerlo una semana completa, se sentirá el peso del trayecto.


Ómnibus en Cruces, Cienfuegos, Cuba. /Foto Cris Álvarez. ADN CUBA
Ómnibus en Cruces, Cienfuegos, Cuba. /Foto Cris Álvarez. ADN CUBA

Al antiguo central Andreita, hoy Mal Tiempo, solo entran coches de caballo y el “Carahata”, un tren peculiar que data de mediados del siglo XX, pero que lleva ya un tiempo sin funcionar y “ahora, con la crisis del combustible, menos lo hará” me dice una señora con quien me encontré en el camino hacia la parada.

Los coches de tracción animal, sobre las doce del mediodía, ya deja de prestar servicios, pues la carretera hacia Mal Tiempo no está en muy buenas condiciones, por lo que muchos de los pobladores que tienen que trasladarse entre Cruces y el batey a trabajar o estudiar, si antes pasaban “las de Caín”, ahora les resulta casi imposible.

Pero nos queda la guagua de San Fernando…, un ratico a pie y otro caminando — dice Marilín entre risas, una mujer de 37 años del pequeño pueblo, a quien conocí en la parada de los coches. “Esto no es fácil, pero bueno, ahora todo es coyuntural, la comida es coyuntural, el transporte es coyuntural, la falta de cosas es coyuntural y no nos damos cuenta que el problema lo tenemos aquí dentro”— agrega mirando para los lados, como con miedo a que alguien más la escuchara.

En el lugar al que me trasladé luego de ver la “peregrinación” de los muchachos, también conocí a Odalis, una señora de unos 50 años, que viaja diariamente. “Ojalá no me quede sin trabajo, porque yo trabajo en el comedor de una escuela y como están ajustando los horarios, a lo mejor me tenga que quedar sentadita en mi casa”, dijo.

 

 

Una estudiante de preuniversitario que se encontraba en el grupo agregó que “Dios quiera que no empiecen los apagones, porque aquí todo el mundo sabe que ya no estamos en los años noventa. Yo menos mal que nací en el 2003 y no cogí esa etapa, pero mi papa me ha hecho los cuentos…”. Luego todos hacen silencio, como si les viniera a la mente el recuerdo de aquellos tiempos, y sintieran el peligro de regresar a un nuevo Periodo Especial con un nombre diferente.

Según el Presidente de los Consejos de Estados y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, todo estaba planificado para que los principales servicios, entre ellos el transporte, no se afectaran: “Si hay algún carro estatal que vaya vacío y pasa por alguna parada, tiene que recoger a las personas”, ordenó. Pero lo que quizás no sabía el mandatario es que a Mal Tiempo, un lugar minúsculo, no entra prácticamente ningún transporte.

En la década del 2000, en medio de la llamada “reestructuración de la industria azucarera”, el Ministerio de la Azúcar en Cuba decidió que el central Mal Tiempo fuera el primero en cesar sus operaciones, y luego fue demolido. Esto contribuyó a que el pueblo cayera en el actual estado de olvido en que se encuentra. Y ahora, con la novedad "coyuntural" que afecta sobre todo al transporte, los habitantes del batey se ven más perjudicados.  

Antes de esta etapa, la situación del transporte en la zona no era mucho mejor: ómnibus que suspendían sus salidas casi a la hora de partir de la terminal, paradas atestadas de personas, y las elevadas tarifas del transporte privado, eran preocupaciones constantes. Sin embargo, de alguna u otra manera, las personas lograban llegar a sus destinos.

Ahora también las personas llegan a sus destinos entre Cruces y Mal Tiempo, pero cada vez más la extensa caminata viene siendo la única opción para muchos.