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Asesores vietnamitas llegan a Cuba: las piezas del nuevo plan económico del régimen

Aunque no han trascendido detalles de la visita, el énfasis en la cooperación estratégica coincide con un giro económico que el régimen cubano ha comenzado a exhibir en las últimas semanas.

Creado: June 22, 2026 8:42am

Actualizado: June 22, 2026 1:34pm

La llegada este fin de semana a Cuba del canciller vietnamita Le Hoai Trung, enviado especial de To Lam, secretario general del Partido Comunista de Vietnam (PCV) y presidente de ese país, se produce en un momento delicado para el régimen cubano y alimenta las especulaciones sobre un posible intento de trasladar a la Isla el denominado "modelo Vietnam": una apertura económica cuidadosamente controlada por el Partido Comunista, sin concesiones en el terreno político.

Según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX), durante la visita ambas partes reafirmaron "la voluntad compartida de avanzar en el desarrollo sostenible" y acordaron articular iniciativas conjuntas en sectores estratégicos.

Aunque el comunicado no detalla el contenido de esos proyectos, el énfasis en la cooperación estratégica coincide con un giro económico que el régimen cubano ha comenzado a exhibir en las últimas semanas.

Que Le Hoai Trung viaje como "enviado especial" de To Lam, máxima autoridad del Partido Comunista vietnamita, otorga además un marcado carácter político a la visita. Vietnam constituye desde hace años uno de los principales referentes del oficialismo cubano por haber logrado introducir amplias reformas de mercado sin poner en riesgo el monopolio del poder del partido único.

Ya en 2012 ocurrió otra visita similar de alto nivel desde Vietnam, coincidiendo con otro paquete de medidas económicas en la isla. Precisamente en 2011 se aprobaron los llamados Lineamientos de la Política Económica y Social durante el VI Congreso del PCC y 2012 fue el año en que muchas de esas reformas empezaron a implementarse de forma más visible.

Tres señales que apuntan hacia el "modelo Vietnam"

La visita del alto funcionario vietnamita no ocurre de manera aislada. Llega después de una sucesión de decisiones y mensajes que, vistos en conjunto, sugieren que el régimen cubano intenta explorar una fórmula similar a la aplicada por Hanoi.

La primera señal fue el anuncio realizado por Miguel Díaz-Canel de crear un grupo asesor integrado por economistas oficialistas y académicos que durante años han defendido reformas estructurales para reactivar la economía.

Entre ellos figuran Omar Everleny Pérez Villanueva, Juan Triana Cordoví y Julio Carranza Valdés, economistas que desde hace años proponen una mayor apertura económica, seguridad jurídica para las inversiones, mayor autonomía empresarial, incentivos a la producción nacional y una expansión del sector privado. El grupo también incorpora a dos figuras plenamente identificadas con el oficialismo: el exministro de Economía José Luis Rodríguez García y el presidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores (ANEC), José Carlos del Toro Ríos.

Para algunos analistas, la creación de este equipo constituye un reconocimiento implícito del fracaso de las políticas económicas implementadas hasta ahora. Para otros, representa un intento de aliviar la creciente presión social y enviar señales de cambio a inversionistas extranjeros y gobiernos occidentales, sin modificar las estructuras políticas que, según numerosos expertos, explican buena parte de la crisis actual.

Las experiencias de transformación económica más exitosas —incluyendo Vietnam— no descansaron únicamente en la liberalización parcial de los mercados. También estuvieron acompañadas por reglas claras para la inversión, mayor seguridad jurídica, protección de la propiedad y mecanismos que ofrecieran credibilidad a largo plazo sobre la continuidad de las reformas.

La segunda señal llegó pocos días después, cuando La Habana anunció un paquete de 176 medidas económicas destinadas a estimular la producción, ampliar la participación del sector privado y atraer inversión extranjera.

Pese al alcance de algunas propuestas, el plan mantiene intacta la estructura política del país. "Hacer lo necesario para conservar lo esencial", resumió el primer ministro Manuel Marrero, dejando claro que las reformas buscan introducir mayores mecanismos de mercado sin alterar el monopolio político del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Diversos economistas consideran que ese límite constituye precisamente el principal obstáculo para el éxito de cualquier reforma.

El economista Carlos Martínez sostuvo recientemente que "esto parece una apertura tardía, incompleta y condicionada. No creo que haya mucho que puedan hacer para mejorar significativamente la vida del cubano mientras mantengan intacto el monopolio político y económico que produjo la crisis".

El mensaje enviado a Washington

La tercera señal llegó con la inusual entrevista concedida por Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como "El Cangrejo", uno de los hombres más influyentes del círculo de poder cubano y nieto del exgobernante Raúl Castro.

La conversación se publicó en el medio emiratí The National, apenas un día después del anuncio de las nuevas medidas económicas y estuvo marcada por la presencia del viceministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Carlos Luis Jorge Méndez, quien dirigió buena parte de sus intervenciones a empresarios y responsables políticos de Estados Unidos.

El mensaje fue claro: La Habana está dispuesta a introducir reformas económicas y ampliar el espacio para la inversión privada, pero considera que las sanciones estadounidenses impiden avanzar con mayor rapidez.

Al mismo tiempo, tanto Méndez como Rodríguez Castro dejaron claro que esa eventual apertura no incluirá reformas políticas ni cambios en el sistema de partido único.

"Seguimos creyendo que el camino del diálogo es el que nos acerca, no la confrontación", afirmó Rodríguez Castro, aunque precisó que cualquier acercamiento con Washington no estará condicionado por "imposiciones" ni "exigencias" políticas.

Esa combinación —mayor apertura económica con rechazo absoluto a cualquier democratización— guarda importantes similitudes con el proceso emprendido por Vietnam desde finales de la década de 1980 mediante las reformas conocidas como Đổi Mới, que transformaron la economía mientras el Partido Comunista conservó el control absoluto del poder.

Aunque sectores del oficialismo parecen mirar cada vez más hacia Hanoi, numerosos especialistas advierten que las diferencias entre ambos países son profundas.

Vietnam inició sus reformas hace casi cuatro décadas, en un contexto internacional distinto, con instituciones capaces de ofrecer mayor estabilidad a la inversión y con un liderazgo político dispuesto a introducir cambios económicos de gran alcance.

Cuba, en cambio, enfrenta una crisis económica mucho más profunda, una emigración masiva, un deterioro acelerado de su infraestructura productiva y una creciente desconfianza tanto de los inversionistas como de la propia población.

La llegada del canciller vietnamita en representación directa del máximo dirigente del Partido Comunista de Vietnam, junto con la reciente sucesión de anuncios económicos y el discurso oficial que insiste en reformar la economía sin modificar el sistema político, refuerzan la impresión de que el régimen castrista busca inspiración en el llamado "modelo Vietnam".

Sin embargo, queda claro que una estrategia basada exclusivamente en la apertura económica, sin el fin de la estructura y el sistema que ha sumido a la isla en crisis y opresión durante casi 70 años, no es la solución.

ADNCUBA

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