Una nueva jornada de protestas se registró la noche del domingo en varias localidades de Cuba, donde ciudadanos salieron a manifestarse mediante cacerolazos para denunciar los prolongados apagones y la profunda crisis económica, política y social que atraviesa el país.

De acuerdo con reportes difundidos en redes sociales, en La Habana hubo cacerolazos en zonas como Regla y Arroyo Arenas, en el municipio La Lisa. 

En esta última localidad, según imágenes compartidas por el cubano Saúl Manuel, los vecinos llevaban más de 30 horas consecutivas sin servicio eléctrico, situación que desencadenó la protesta.

 

Los videos muestran a decenas de personas expresando su descontento mientras funcionarios del régimen intentaban calmar los ánimos. Sin embargo, según los reportes difundidos desde el lugar, sus intentos por aplacar la protesta no tuvieron éxito.

En Santiago de Cuba también se registraron manifestaciones similares. El periodista independiente Yosmany Mayeta confirmó cacerolazos en los repartos Dessy, Veguita de Galo, Flores y Chicharrones, donde vecinos expresaron su rechazo a los constantes cortes eléctricos y al deterioro de sus condiciones de vida.

 

Por otra parte, durante la tarde del domingo tuvo lugar una manifestación de carácter religioso en el municipio de Cabaiguán, en Sancti Spíritus. Al parecer, un pastor sin identificar recorría el paseo principal de la localidad junto a varias personas que portaban banderas cubanas y utilizaban un equipo de audio con micrófono cuando fue interceptado y detenido por las autoridades.

Tras el arresto del religioso, varios de los presentes salieron en su defensa, informó el comunicador Magdiel Jorge Castro. Hasta el momento no han trascendido detalles oficiales sobre su situación.

Las protestas del domingo se suman a otras registradas durante el mes de junio en distintos puntos de la isla. En las últimas semanas se han documentado manifestaciones y cacerolazos motivados por los prolongados apagones, así como por reclamos de libertad y demandas de mejoras en las condiciones de vida de la población.

Durante los últimos meses se han multiplicado las protestas, cacerolazos y reclamos públicos en diferentes provincias del país debido a la persistente crisis económica, la escasez de alimentos y medicamentos, la inflación descontrolada y el colapso de servicios básicos.

Los cortes de electricidad, que en algunas localidades superan las 20 horas diarias e incluso han sobrepasado las 30 horas consecutivas, se han convertido en uno de los principales detonantes del creciente descontento social.

Lejos de ofrecer soluciones efectivas a la crisis, el régimen cubano ha respondido principalmente con vigilancia, amenazas, detenciones arbitrarias y procesos penales contra ciudadanos que ejercen su derecho a la protesta. Organizaciones de derechos humanos han denunciado reiteradamente la criminalización de quienes participan en manifestaciones pacíficas o expresan públicamente críticas al régimen, en un contexto marcado por el aumento de la conflictividad social y el deterioro de las condiciones de vida en la isla.