Una familia cubana de Buey Arriba, en la provincia de Granma, atraviesa una doble tragedia después de perder a sus dos hijos jimaguas, de apenas 23 años, con solo cuatro meses de diferencia y a miles de kilómetros de Cuba.
Según informó el periodista independiente Yosmany Mayeta, el fallecimiento más reciente fue el de Osdel Rodríguez Pérez, quien murió esta semana en Uruguay tras un accidente de tránsito ocurrido cuando viajaba en una motocicleta junto a otro ciudadano cubano.
El acompañante fue identificado como Yordanis Rodríguez Rodríguez, de 40 años y natural de Chaparra, Las Tunas, quien también falleció en el siniestro ocurrido en las inmediaciones de Montevideo.
El accidente ocurrió durante la madrugada del lunes 7 de septiembre, en el kilómetro 15 de la Ruta 1, según informó la Policía Caminera uruguaya y confirmó el medio local Teledoce.
De acuerdo con el reporte oficial citado por Teledoce, se produjo una colisión frontolateral entre un automóvil y una motocicleta. El auto circulaba por la Ruta 1 en dirección este-oeste, mientras que la moto transitaba por un camino vecinal e intentaba incorporarse a la carretera cuando fue impactada. Los dos ocupantes del birrodado murieron en el lugar.
El conductor del automóvil, de 25 años, resultó ileso y la espirometría practicada por las autoridades dio resultado negativo. La investigación deberá determinar las circunstancias exactas del accidente.
Cuatro meses antes murió su hermano en Rusia
Para los padres de Osdel, la noticia supuso revivir un duelo que todavía no había terminado. Cuatro meses antes, su hermano jimagua, Osniel Rodríguez Pérez, había muerto en Rusia después de ser atropellado por un tren, según la información difundida por Mayeta.
Los hermanos habían nacido y crecido juntos en Buey Arriba, Granma, antes de emprender caminos migratorios que los llevaron fuera de la Isla.
Antiguos profesores, amigos y personas cercanas a la familia han comenzado a despedir en redes sociales a los dos jóvenes y a compartir recuerdos de quienes conocieron antes de que ambos emigraran.
La tragedia pone rostro, además, a los riesgos que enfrentan miles de cubanos que abandonan la Isla en medio de la peor crisis económica, política y social de las últimas décadas.
Las rutas migratorias no están exentas de peligros. Un informe reciente del Índice de Riesgo Migratorio Cubano (IRMC), elaborado por el medio independiente elTOQUE y la Fundación 4Métrica, documentó seis muertes de cubanos en contextos migratorios durante agosto de 2026. Cuatro ocurrieron durante travesías marítimas y las otras dos estuvieron relacionadas con una explosión de gas en México y el asesinato de un cubano en una pensión de Montevideo.
El mismo índice registró 13 eventos migratorios que involucraron a 223 cubanos durante agosto y situó el nivel de riesgo en la categoría “Alto”, con una puntuación de 0,72 sobre un máximo de uno.
La emigración cubana también ha dejado un elevado número de víctimas en otras rutas.
En Rusia, entretanto, otros migrantes cubanos han muerto en circunstancias igualmente trágicas. En enero de este año, cuatro cubanos fallecieron en un incendio en un hostal improvisado en Balashija, en las afueras de Moscú, después de permanecer varios días sin electricidad ni calefacción durante una ola de frío. Los familiares tuvieron que organizar campañas para conseguir fondos y repatriar los restos a Cuba.