Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como "El Cangrejo" y nieto del exgobernante cubano Raúl Castro, volvió a proyectarse públicamente como una de las figuras emergentes del círculo de poder del régimen castrista. En una entrevista publicada este lunes por USA Today, aseguró que estaría dispuesto a negociar directamente con el presidente estadounidense Donald Trump si La Habana se lo encomendara, aunque dejó claro que no renunciaría a los principios de la Revolución ni a la soberanía del país.

"No me considero un político. Nunca me ha interesado la política", afirmó Rodríguez Castro en declaraciones citadas por USA Today. Sin embargo, indicó que "si en algún momento la Revolución me lo pide, lo haría".

El nieto de Raúl Castro sostuvo además que, de ser designado por La Habana, podría dialogar "con cualquiera seleccionado por el gobierno de Estados Unidos". "Dada la oportunidad, claro que con Trump", aseguró.

La publicación estadounidense destaca además un elemento simbólico sobre la creciente influencia de Rodríguez Castro dentro de la estructura del poder cubano: utiliza la antigua oficina de su abuelo, ubicada en la parte superior del Palacio de Convenciones de La Habana, sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular, un detalle que podría interpretarse como una posible muestra del espacio que ha ganado dentro de la élite gobernante.

Defensa de Fidel y Raúl Castro

Durante la entrevista, Rodríguez Castro reivindicó abiertamente el legado de Fidel y Raúl Castro y aseguró que mantiene una visión distinta sobre las críticas dirigidas contra ambos dirigentes.

Según relató, leyó por primera vez información negativa sobre su familia cuando tenía 12 años, pero la descartó inmediatamente.

"Yo conozco a estos hombres. Son buenas personas", afirmó. "Los hombres que hicieron esta revolución eran justos, pero no eran bobos".

En otro de los momentos más llamativos de la conversación, mostró un medallón de oro con las iniciales "FCR" y "RCR", correspondientes a Fidel Castro Ruz y Raúl Castro Ruz.

"Yo no sé si tú eres creyente", comentó al periodista. "Pero si hay algo en lo que yo creo, es en estos dos hombres".

Rodríguez Castro también afirmó que le preocupa la crisis económica que atraviesa la población cubana.

"Me duele mucho que las personas no puedan vivir como yo. Mi mayor pesar es que la gente pase trabajo. Pero me levanto todos los días para revertir esa situación", declaró.

Al mismo tiempo negó poseer una fortuna personal. Según dijo, la ropa de diseñador que viste, los vehículos de lujo que utiliza durante sus viajes al extranjero y sus desplazamientos internacionales son financiados por amigos adinerados y admiradores.

Defensa del régimen frente a Washington

En la entrevista, el nieto de Raúl Castro rechazó además las acusaciones de la Administración Trump de que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos o deba permanecer en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.

Asimismo, aseguró que, bajo determinadas condiciones, el Gobierno cubano estaría dispuesto a liberar a "personas consideradas presos políticos", sin ofrecer detalles sobre qué condiciones serían necesarias ni referirse a casos específicos.

Continúa una estrategia de apertura controlada

Las declaraciones a USA Today se producen apenas semanas después de otra entrevista concedida al diario emiratí The National, en la que Rodríguez Castro apareció acompañado por el viceministro cubano de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Carlos Luis Jorge Méndez.

Aquella conversación tuvo lugar apenas un día después de que el régimen anunciara un paquete de 176 medidas económicas destinadas a ampliar la participación del sector privado y atraer inversión extranjera, en medio de la profunda crisis que atraviesa la Isla.

En esa ocasión, Rodríguez Castro defendió nuevamente el diálogo con Washington.

"Seguimos creyendo que el camino del diálogo es el que nos acerca, no la confrontación", afirmó, aunque advirtió que cualquier acercamiento bilateral no estaría basado en "condicionamientos, imposiciones o exigencias".

Sin embargo, aquella entrevista evitó abordar asuntos centrales para la comunidad internacional y la oposición cubana, entre ellos la existencia de presos políticos, el pluralismo político, la independencia judicial, los sindicatos independientes, las garantías para la propiedad privada o el papel del conglomerado militar GAESA en la economía nacional.

Como es habitual en el discurso oficial del régimen, la crisis cubana fue atribuida principalmente a factores externos, mientras quedaron fuera del debate las responsabilidades del sistema político de partido único y de las estructuras de poder internas.

En conjunto, las dos entrevistas refuerzan la imagen de Rodríguez Castro como un nuevo vocero de la cúpula gobernante: dispuesto a defender una eventual apertura económica y un acercamiento diplomático con Estados Unidos, pero sin cuestionar los fundamentos políticos del sistema instaurado tras la Revolución de 1959.