Estados Unidos habría enviado recientemente espías y otros activos de inteligencia a Cuba, en medio de un reforzamiento de las operaciones encubiertas dirigidas a presionar al régimen comunista de la isla, reveló este martes el medio estadounidense Politico, que cita a dos fuentes familiarizadas con los planes de la Administración de Donald Trump.
Según esas fuentes de alto nivel, el incremento de los recursos de inteligencia podría responder a distintos escenarios que Washington mantiene sobre la mesa, desde preparar una eventual acción militar contra la isla hasta intensificar los esfuerzos para provocar una ruptura dentro del propio régimen o incentivar una revuelta entre la población cubana.
Una de las fuentes aseguró que Estados Unidos ha incrementado significativamente sus recursos de inteligencia en Cuba durante los últimos meses, aunque se negó a precisar el alcance del despliegue o las agencias involucradas para no comprometer las operaciones.
La segunda fuente describió el movimiento como un aumento reciente de la presencia de la CIA en la isla, sin ofrecer detalles sobre el número de agentes o el calendario de las operaciones.
El medio recuerda que Estados Unidos ha desarrollado durante décadas actividades de inteligencia en Cuba, como ocurre en otros países considerados de interés estratégico. Sin embargo, señala que esas operaciones se habían visto limitadas en años recientes, entre otras razones, por la reducción del personal diplomático estadounidense tras los llamados incidentes del síndrome de La Habana.
"Cuba es una gran prioridad para Rubio"
Una de las fuentes consultadas afirmó que la Administración Trump utilizará "todas las herramientas convencionales, incluidos los recursos de la comunidad de inteligencia" para aumentar la presión sobre los dirigentes cubanos.
Aunque aseguró que Trump sigue privilegiando la vía diplomática, otra fuente indicó que Cuba se ha convertido en "una gran prioridad" para el secretario de Estado Marco Rubio.
"Irán no necesita ser resuelto antes de que vayamos allí", afirmó una de las personas consultadas, dando a entender que la isla ocupa un lugar destacado dentro de las prioridades estratégicas de Washington.
Las revelaciones de Politico se conocen pocos meses después de la visita a Cuba del director de la CIA, John Ratcliffe, quien viajó a La Habana en mayo para sostener reuniones con altos funcionarios del régimen.
Aunque el contenido de esos encuentros no fue revelado oficialmente, la visita llamó la atención por producirse en medio del endurecimiento de la política estadounidense hacia el régimen cubano y de la creciente crisis económica y energética en la isla.
Una política de máxima presión
Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Washington ha endurecido progresivamente su política hacia La Habana.
En los últimos meses, la Administración ha impuesto nuevas sanciones contra funcionarios y entidades vinculadas al aparato represivo del régimen, ha ampliado restricciones económicas y financieras y ha reiterado su respaldo a la oposición democrática y a los presos políticos cubanos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha sido una de las voces más activas dentro del gobierno estadounidense en favor de incrementar la presión sobre el régimen de Miguel Díaz-Canel, al que ha responsabilizado por la represión, la crisis humanitaria y el éxodo masivo de cubanos.
A diferencia de rondas anteriores de sanciones, la estrategia de este año se ha concentrado en golpear las principales fuentes de financiamiento de la dictadura cubana y las entidades que, según Washington, sostienen el aparato represivo del régimen.
Funcionarios estadounidenses han señalado que el objetivo es limitar la capacidad de la cúpula gobernante para obtener ingresos, financiar estructuras represivas y mantener el control político sobre la población, al tiempo que aumenta la presión sobre el régimen para impulsar cambios democráticos.
Las revelaciones publicadas por Politico apuntan ahora a que, además de la presión diplomática y económica, la Administración Trump estaría reforzando también el componente de inteligencia de su estrategia hacia Cuba, aunque por el momento no existe confirmación oficial sobre el alcance de esas operaciones ni sobre las acciones concretas que podrían derivarse de ellas.