El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) defendió este miércoles en Ciudad de México la necesidad de un “cambio político, económico y social” en Cuba que permita recuperar plenamente las libertades, liberar las capacidades de los cubanos, garantizar la propiedad y favorecer que el trabajo y la iniciativa individual generen prosperidad.

"No hay una verdadera transición en favor del pueblo cubano que no implique un cambio de sistema. No queremos un socialismo ‘mejor’", afirmó Yaxys Cires, director de Estrategias del OCDH, durante el Foro América Libre, organizado por la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) y la Fundación Konrad Adenauer (KAS).

En el panel dedicado a Cuba participaron también el líder opositor José Daniel Ferrer, el académico Armando Chaguaceda y Francisco Santos, exvicepresidente de Colombia. La mesa fue moderada por la académica Azul A. Aguiar.

Cires señaló que la transformación debe ser política, económica y también social. En el ámbito económico, sostuvo que es necesario “liberar las capacidades de los cubanos, garantizar la propiedad y permitir que el trabajo y la iniciativa individual generen prosperidad, sin los monopolios corruptos que existen hoy”. En el plano social, subrayó la necesidad de ayudar a mucha gente que vive en la pobreza extrema.

“Cuba es un país profundamente empobrecido, con enormes necesidades acumuladas, desigualdades y sectores de la población que necesitarán protección y oportunidades”, señaló.

El también vicepresidente de la ODCA describió a Cuba como “un país destrozado en su alma”, porque “el comunismo ha herido fuertemente a la persona humana y ha causado un daño antropológico. Este es uno de los más grandes retos que tenemos por delante”.

Durante su intervención, Cires afirmó que uno de los pilares de la estrategia de influencia del régimen cubano en América Latina ha sido presentar su modelo social como una historia de éxito.

“Durante décadas se ha vendido a Cuba como un supuesto paraíso de los derechos sociales, de la igualdad, de la salud, de la educación y de la felicidad; un modelo que, según muchos políticos, gobiernos y académicos, debía ser admirado e incluso imitado en nuestra región”, explicó.

“Es evidente que todo ha sido y es una farsa: el régimen cubano no solamente ha sido y es altamente represivo, sino también empobrecedor”, aseguró.

Cires señaló que, para establecer y mantener ese modelo de control social, el régimen cubano ha recurrido a la construcción de un enemigo externo, al control total de la economía, a la supresión de la sociedad civil y la persecución de las iglesias, así como a la presentación de los derechos civiles y políticos y los derechos sociales y culturales como si fueran incompatibles, sin garantizar, en la práctica, ni unos ni otros.

En relación con la situación de los derechos humanos, denunció que “cada 24 horas en Cuba ocurren al menos diez acciones represivas contra personas que ejercen sus libertades de expresión, asociación o manifestación”.

Mencionó, entre otros, los casos de Henry Constantin y Alexis Sabatela, ambos en detención arbitraria; el de la periodista Camila Acosta, sometida a constantes vigilancias e impedimentos ilegales para salir de su vivienda; y el proceso judicial contra Ana Sofía Benítez y su madre.

Cires también recordó los resultados del Noveno Informe sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba, elaborado por el OCDH, según el cual la pobreza extrema alcanza al 94% de la población y ocho de cada diez cubanos tienen dificultades para alimentarse adecuadamente. A ello se suman los graves problemas cotidianos de acceso a medicamentos y de suministro de agua y electricidad.

En este contexto, sostuvo que una transición no puede limitarse a sustituir unas estructuras políticas por otras, sino que debe abordar también las consecuencias sociales y humanas acumuladas durante décadas.

“El cambio será incompleto si no asumimos la idea de transformación social como la plantea la Doctrina Social de la Iglesia: con su dimensión espiritual y con un compromiso con la dignidad humana, la justicia y la ética”, expresó.

Cires afirmó además que el pueblo cubano “desea y está preparado para el cambio” y que existen liderazgos democráticos capaces de contribuir a conducir una transición.

También expresó que el principal “aliado estratégico era el gobierno de Estados Unidos”, y dijo que “es importante que nuestros aliados en América Latina dejen de ver a los cubanos solamente como víctimas y nos reconozcan como sujetos y actores del cambio”.

El Foro América Libre contó asimismo con intervenciones de Felipe Calderón, expresidente de México; Mariana Gómez del Campo, presidenta de la ODCA; Henning Suhr, director del Programa Regional Partidos y Democracia en América Latina de la Fundación Konrad Adenauer; Andrés Pastrana, presidente de la Internacional Demócrata de Centro (IDC-CDI) y expresidente de Colombia; Efraín Cepeda, presidente del Partido Conservador Colombiano; y Jeanine Áñez, expresidenta de Bolivia.

El encuentro contó además con videomensajes del presidente de Colombia Abelardo de la Espriella; Keiko Fujimori, de Perú; el expresidente mexicano Vicente Fox; y María Corina Machado, líder opositora de Venezuela.