Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del dictador Raúl Castro y conocido como “El Cangrejo”, habría utilizado sus canales de comunicación con negociadores estadounidenses para interceder por dos familiares de la cúpula del régimen cubano residentes en Miami, luego de que agentes del FBI los visitaran, según reveló este viernes Martí Noticias.

Los agentes federales contactaron a Carlos Ernesto y Camilo Pérez-Oliva González, hijos de Óscar Pérez-Oliva Fraga, actual viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba, además de sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro, indicó el citado medio.

Las fuentes citadas por Martí Noticias señalaron que Rodríguez Castro reaccionó con molestia después de conocer el episodio. “Estaba furioso”, aseguró una de ellas, según el medio, y agregó que el nieto de Raúl Castro habría comunicado al equipo negociador estadounidense que la actuación contra los hijos de Pérez-Oliva era “inaceptable” y podía afectar las conversaciones entre Washington y La Habana.

Un funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato confirmó a dicho medio que hubo comunicación entre Rodríguez Castro y miembros del equipo negociador para interceder por los jóvenes. No obstante, el Departamento de Estado no quiso pronunciarse específicamente sobre el episodio.

La publicación aclaró que no pudo determinar por qué los agentes del FBI visitaron a los hermanos, en qué condición fueron contactados ni si el acercamiento estaba relacionado con una investigación. Según las fuentes, los investigadores solicitaron a los jóvenes el número de teléfono celular de su padre, pero estos se negaron a proporcionarlo. 

Los agentes también les habrían comunicado que las autoridades estadounidenses querían establecer un contacto con Pérez-Oliva Fraga.

Los jóvenes comunicaron posteriormente el episodio a su padre, quien, según la reconstrucción de Martí Noticias, lo hizo llegar a “El Cangrejo”. 

La intervención resulta especialmente significativa debido al papel informal que Rodríguez Castro ha adquirido en los contactos entre Washington y La Habana, pese a no ocupar un cargo oficial en el Gobierno cubano.

El creciente protagonismo de “El Cangrejo”

Raúl Guillermo Rodríguez Castro, de 42 años, es nieto de Raúl Castro y sobrino nieto de Fidel Castro. En los últimos meses ha adquirido una inusual visibilidad pública como una de las figuras vinculadas a los contactos entre el régimen y la Administración de Donald Trump.

En junio concedió una entrevista exclusiva al medio emiratí The National, en la que defendió una relación de mayor apertura económica con Estados Unidos, aunque rechazó que esa apertura tuviera que implicar cambios políticos en Cuba. En aquella conversación afirmó que La Habana estaba dispuesta al diálogo con Washington y presentó las reformas económicas como una posible vía para superar la crisis de la isla.

La aparición pública de Rodríguez Castro fue interpretada entonces como un posible mensaje de La Habana hacia Washington, debido a su cercanía con la familia gobernante y al hecho de que, aunque carece de un cargo formal en el régimen, es considerado una figura influyente dentro del entorno de Raúl Castro.

Un mes después, en julio, “El Cangrejo” concedió una extensa entrevista a USA Today, en la que manifestó su disposición a negociar directamente con Donald Trump. “Puedo negociar con cualquier persona designada por EE.UU. Si se me da la oportunidad, claro que con Trump”, afirmó.

El episodio revelado ahora por Martí Noticias añade una nueva dimensión a ese papel: además de participar en comunicaciones relacionadas con asuntos de Estado, Rodríguez Castro habría empleado esos canales para interceder por miembros de su entorno familiar vinculados a la cúpula del régimen.

Los familiares contactados por el FBI

Carlos Ernesto y Camilo Pérez-Oliva González son hijos de Óscar Pérez-Oliva Fraga, quien ocupa simultáneamente los cargos de viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.

Según Martí Noticias, los dos jóvenes llegaron a Estados Unidos siendo menores de edad junto a su madre y posteriormente estudiaron en la Universidad Internacional de Florida. Actualmente residen en ese país y mantienen negocios que, de acuerdo con sus propias declaraciones, no están vinculados con Cuba.

Pérez-Oliva Fraga es nieto de Ángela Castro, hermana de Fidel y Raúl Castro. Su ascenso dentro del aparato gubernamental cubano ha generado además especulaciones sobre su posible papel en una futura sucesión política, aunque no existe una designación oficial en ese sentido.

Los hermanos no respondieron a la solicitud de comentarios de Martí Noticias sobre la visita de los agentes federales. Camilo Pérez-Oliva, sin embargo, ha rechazado anteriormente las acusaciones de que su padre o el régimen cubano hayan financiado sus estudios y negocios en Estados Unidos, y ha asegurado que no respalda políticamente a su padre ni al régimen.

Mientras tanto, el Departamento de Estado ha negado que las conversaciones con La Habana hayan estado en peligro. Un portavoz citado por Martí Noticias afirmó que las negociaciones continúan y sostuvo que, hasta ahora, el régimen cubano no ha aceptado medidas que puedan beneficiar al pueblo cubano y que, en última instancia, amenacen su control político.

La revelación sobre la intervención de “El Cangrejo” se produce así en un momento en que el nieto de Raúl Castro intenta consolidarse como una de las principales vías informales de comunicación entre el régimen cubano y la Administración Trump, mientras Washington mantiene la presión sobre La Habana y las negociaciones permanecen abiertas.