El Gobierno de Estados Unidos está considerando imponer nuevas restricciones a funcionarios cubanos que viajen a Naciones Unidas, en una nueva medida de presión contra La Habana, informó el jueves The Associated Press (AP).

Según funcionarios estadounidenses y un documento interno obtenido por la agencia, el Departamento de Estado evalúa imponer “controles estrictos” a funcionarios cubanos que tengan previsto regresar a Nueva York el próximo mes para participar en la votación anual de la Asamblea General de la ONU sobre el embargo económico estadounidense contra La Habana.

Los funcionarios consultados por AP hablaron bajo condición de anonimato porque la decisión todavía no ha sido finalizada y tampoco se han definido públicamente los detalles de las posibles restricciones.

La posibilidad de imponer nuevas limitaciones se conoce apenas días después de que Estados Unidos autorizara la entrada de una numerosa delegación cubana para participar en la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas, que se celebra esta semana en Nueva York.

La eventual medida podría afectar específicamente a funcionarios que pretendan regresar para la sesión en la que los países miembros de la ONU votarán nuevamente sobre la resolución cubana que reclama el fin del embargo estadounidense.

Las restricciones que ahora analiza el Departamento de Estado se producirían en un contexto de endurecimiento de la política de la Administración de Donald Trump hacia el régimen cubano durante 2026.

En mayo, Trump firmó una orden ejecutiva que amplió las posibilidades de imponer sanciones contra personas y entidades vinculadas a la dictadura de la isla, incluyendo funcionarios, integrantes de sectores estratégicos de la economía, personas relacionadas con violaciones graves de derechos humanos y quienes apoyen materialmente al régimen. La disposición también contempla restricciones migratorias para personas alcanzadas por las sanciones.

La medida de mayo se apoyó en una emergencia nacional declarada por Trump en enero, cuando su Administración afirmó que las políticas y acciones del Gobierno cubano constituían una amenaza extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.

Además, la política estadounidense hacia Cuba establece que Washington se opondrá en Naciones Unidas y otros foros internacionales a iniciativas para levantar el embargo mientras no exista en la isla un gobierno de transición que cumpla los requisitos establecidos por la legislación estadounidense.

Trump: “La libertad llegará a Cuba”

La nueva evaluación del Departamento de Estado también ocurre en medio de los mensajes lanzados por Trump durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU esta semana.

El presidente estadounidense afirmó el martes anterior que su Administración impedirá que el comunismo llegue a Estados Unidos y añadió que “la libertad llegará a Cuba”, en referencia a su política hacia la isla.

La Casa Blanca ha presentado durante 2026 las medidas contra La Habana como parte de una estrategia para enfrentar amenazas a la seguridad y política exterior de Estados Unidos.

En mayo, posteriormente, amplió las herramientas de sanciones para alcanzar a funcionarios, entidades y personas que, según la orden ejecutiva, apoyen al Gobierno cubano, su aparato de seguridad o estén vinculados con corrupción o graves abusos de derechos humanos.

Por ahora, no existe una decisión definitiva sobre las nuevas restricciones a los funcionarios cubanos que viajen a la ONU. De concretarse, supondrían un nuevo elemento de presión diplomática de Washington sobre La Habana en vísperas de la votación anual sobre el embargo.