Cerca de 30.000 cubanos tienen actualmente solicitudes de refugio en trámite en Uruguay, pero solo 52 personas han conseguido ser reconocidas formalmente como refugiadas durante la última década, según un reporte publicado por el diario uruguayo El País.
La diferencia entre ambas cifras evidencia la magnitud del atasco migratorio que enfrenta el país sudamericano. De acuerdo con el medio, los reconocimientos han sido puntuales: dos cubanos obtuvieron la condición de refugiados en 2025, seis en 2024 y siete en 2023, mientras que el año con más concesiones fue 2019, con 13 casos.
Al mismo tiempo, el número de solicitudes continúa aumentando. Cada mes alrededor de 30 cubanos ingresan por el paso fronterizo de Rivera y solicitan refugio, por lo que el acumulado continúa creciendo, añade el medio.
La vicecanciller uruguaya, Valeria Csukasi, atribuyó la acumulación principalmente a un “desajuste estructural” entre el volumen de solicitudes y la capacidad institucional y operativa de la Comisión de Refugiados (CORE) para procesarlas. La funcionaria había explicado previamente a BBC Mundo que el organismo enfrenta dificultades para responder al volumen de expedientes.
La situación también ha generado críticas dentro del sistema político uruguayo. Leydis Aguilera, diputada suplente del Partido Nacional, nacida en Cuba y residente en Uruguay desde hace 16 años, atribuyó el retraso a una supuesta falta de voluntad política de los gobiernos de izquierda para reconocer la situación de los cubanos como un asunto de derechos humanos.
“Somos exiliados políticos, económicos, humanitarios”, afirmó Aguilera, quien sostuvo que muchos cubanos llegan a Uruguay después de realizar largas travesías por distintos países y, una vez en territorio uruguayo, enfrentan una segunda dificultad para regularizar su situación migratoria.
La diputada también puso como ejemplo la situación de los venezolanos y sostuvo que, cuando existe voluntad política, pueden encontrarse mecanismos para resolver los problemas de regularización. Estas afirmaciones corresponden a su valoración política y no a una conclusión oficial sobre las causas del retraso.
El problema ya había adquirido dimensiones importantes en 2023 y 2024. En 2023, 7.293 cubanos solicitaron refugio en Uruguay, de acuerdo con datos citados por El País, mientras que organizaciones de migrantes calculaban que al menos 5.000 cubanos se encontraban entonces en un “limbo migratorio”: tenían un documento provisional como solicitantes de refugio, pero no habían obtenido esa condición y tampoco podían acceder fácilmente a una residencia permanente.
Ese documento provisional les permitía trabajar y acceder a servicios básicos, pero no solucionaba otros problemas, entre ellos la reunificación familiar. Una de las dificultades para acceder a la residencia permanente estaba relacionada con los requisitos documentales y consulares exigidos por Uruguay a los ciudadanos cubanos.
En particular, desde enero de 2023 Uruguay comenzó a exigir a los cubanos que pretendían obtener determinados visados un sello de entrada y salida de Brasil en sus pasaportes, un requisito complicado de cumplir debido a las características de la frontera terrestre entre ambos países, según explicó entonces El País.
Ante este escenario, el Gobierno uruguayo creó en mayo de 2024 el Programa de Residencias por Arraigo, destinado a solicitantes de refugio que hubieran ingresado regularmente al país, llevaran al menos 180 días en territorio uruguayo y pudieran demostrar arraigo laboral, familiar o por estudios. El programa permitía optar voluntariamente por una residencia regular en lugar de continuar con el proceso de refugio.
La medida fue presentada por las autoridades uruguayas y por ACNUR como una vía para regularizar a personas que habían quedado atrapadas durante largos períodos en el sistema de asilo. En diciembre de 2024, el Ministerio del Interior informó que ya se habían otorgado más de 300 documentaciones mediante este mecanismo.
No obstante, el período para presentar nuevas solicitudes al Programa de Residencias por Arraigo terminó en noviembre de 2025, por lo que actualmente no constituye una vía abierta para todos los nuevos solicitantes de refugio. Según la guía oficial, podían acogerse quienes hubieran ingresado al país hasta el 23 de mayo de 2024 y cumplieran determinados requisitos.
La situación de los cubanos se produce en medio de un flujo migratorio sostenido desde la isla. Uruguay se ha convertido en uno de los destinos utilizados por quienes salen de Cuba hacia Sudamérica, especialmente a través de rutas que pasan por países como Guyana y Brasil antes de llegar a la frontera uruguaya.
El nuevo reporte de El País muestra que, pese a los mecanismos creados por Uruguay para intentar descongestionar el sistema, la brecha entre el número de solicitudes y las personas efectivamente reconocidas como refugiadas continúa siendo enorme: unas 30.000 solicitudes en curso frente a solo 52 reconocimientos en aproximadamente una década.