Una pareja de activistas cubanos fue víctima de un acto represivo durante la noche del martes, cuando fue interceptada por varios individuos que viajaban en un automóvil negro, trasladada contra su voluntad a una zona apartada de Casablanca, en La Habana del Este, y sometida a amenazas para que abandonara sus actividades políticas, denunció el presidente del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR), José Díaz-Silva.
Los afectados son los activistas Mario Víctor Liquí Rodríguez y su esposa, Margarita Barceló Prohías, quienes habían sostenido previamente una reunión por videollamada con Díaz-Silva.
De acuerdo con la denuncia publicada en Facebook por el presidente del MONR, tras concluir la videollamada ambos fueron interceptados por los individuos, quienes los obligaron a subir al vehículo, los registraron y les quitaron sus teléfonos celulares.
Posteriormente, fueron trasladados contra su voluntad hasta una zona apartada de Casablanca, Habana del Este, donde los obligaron a desnudarse completamente y fueron fotografiados y grabados desnudos.
Los agentes de la policía política también los amenazaron para que abandonen sus actividades opositoras. Después, la pareja fue abandonada durante la noche en el lugar, mientras quienes los habían trasladado se marcharon llevándose el teléfono celular de Mario Víctor Liquí Rodríguez.
Los activistas responsabilizan a la Seguridad del Estado cubana de lo ocurrido.
El caso presenta similitudes con otro acto represivo denunciado meses atrás por un integrante del mismo movimiento.
Otro opositor del MONR denunció un procedimiento similar
En julio, el vicepresidente del MONR, Mario Alberto Hernández, denunció haber sido víctima de un operativo en el que también fue trasladado hasta una zona apartada, desnudado y fotografiado.
En los días previos al quinto aniversario de las protestas del 11 de julio de 2021, Hernández permaneció varias horas en paradero desconocido y posteriormente reapareció mediante un video difundido en redes sociales, en el que relató los abusos que sufrió durante la detención.
“Fui detenido en Playa por la Seguridad del Estado. Me montaron en un carro y me llevaron a la estación policial de Marianao. Ahí me dieron piñazos y con una tabla de un asiento en la cabeza”, denunció entonces.
Según su relato, después fue trasladado en una patrulla hacia las afueras de La Habana.
“Me montaron de nuevo en la patrulla y me llevaron casi para otra provincia, Artemisa. En medio de una autopista me bajaron esposado, me llevaron a un matorral, me quitaron los pantalones y me hicieron fotos. Me trajeron de nuevo a la Sexta Unidad de Marianao”, aseguró.
Hernández declaró posteriormente a ADN Cuba que era la primera vez que los agentes lo desnudaban y fotografiaban en esas condiciones.
“Eso nunca me lo habían hecho. Sí me han dado golpizas fuertes y dejado en una autopista tirado antes”, afirmó.
El opositor también denunció haber recibido amenazas durante el operativo y la desaparición de varias de sus pertenencias.
Al referirse a la situación que enfrentan los opositores dentro de Cuba, Hernández expresó a este medio: “No es fácil vivir en un país que trata de matar a sus ciudadanos por el solo hecho de no estar de acuerdo”.
La denuncia más reciente contra Liquí Rodríguez y Barceló Prohías vuelve a señalar el uso de amenazas, humillaciones y traslados a lugares apartados como mecanismos de intimidación contra activistas que mantienen actividades de oposición al régimen cubano.