La organización independiente Cubalex denunció este miércoles que el preso Leandro Cerezo Sirut, condenado a cadena perpetua y recluido en la prisión Kilo 8, en Camagüey, ha sido sometido durante casi dos décadas a un patrón sistemático de abusos que, según su análisis jurídico, constituye tortura y evidencia la ausencia de recursos efectivos dentro del sistema judicial cubano.

De acuerdo con el análisis publicado por Cubalex, la ejecución de la condena de Cerezo Sirut "se ha transformado en una pena inusitada, desproporcionada y perpetrada bajo condiciones de tortura", en violación de estándares internacionales sobre el trato a las personas privadas de libertad.

La organización documentó, a partir de denuncias de sus familiares, que el recluso fue víctima de una agresión coordinada por aproximadamente cinco guardias penitenciarios, quienes le propinaron una golpiza que le provocó heridas de gravedad. Como consecuencia, recibió 14 puntos de sutura en la cabeza y otros puntos en una pierna.

Cubalex también alertó sobre las condiciones de reclusión a las que ha sido sometido el preso. Según el informe, permaneció alrededor de 19 años en una celda de castigo de dimensiones tan reducidas que ni siquiera podía extender completamente los brazos. Además, durante un período continuo de unos ocho años, las autoridades le habrían prohibido salir al sol.

A estas condiciones se suma el presunto robo reiterado de los alimentos que sus familiares tenían autorización para entregarle mensualmente, lo que agravó aún más su situación dentro del penal.

El prolongado aislamiento y las condiciones de encarcelamiento han provocado un severo deterioro físico y cognitivo en Cerezo Sirut. La organización sostiene que mantener a una persona durante casi dos décadas en una celda de esas características constituye un caso de tortura psicológica con consecuencias potencialmente irreversibles para su salud mental.

El análisis también cuestiona la falta de mecanismos efectivos para revisar la condena de cadena perpetua. Cubalex afirma que el bloqueo sistemático a cualquier revisión de la sentencia y la ineficacia de los recursos legales internos reflejan que "el sistema judicial cubano actúa como cómplice del castigo", desvirtuando el supuesto objetivo de reinserción social contemplado en la legislación.

Leandro Cerezo Sirut cumple cadena perpetua en la prisión de Kilo 8, en Camagüey, tras haber sido condenado por intentar secuestrar una aeronave para abandonar Cuba en 2007.

Ya en 2021, su madre María Victoria Sirut Reyes declaró al medio CubaNet que el joven llevaba meses sin llamarla y tampoco su familia había podido verlo, a pesar de que se personaron varias veces en dicho penal durante 2020.

"Lo que hicieron fue que lo metieron en ‘la tapiada’, una celda de castigo. No sabemos de él hasta el sol de hoy; solo conocíamos lo que nos iban informando tanto el político de la prisión como el de la Seguridad del Estado que lo atiende, y era una mentira constante para la familia”, indicó su madre ese año.

Para Cubalex, su caso constituye "una radiografía alarmante de cómo el Estado puede instrumentalizar el confinamiento para infligir castigos físicos y psicológicos continuados", en un contexto donde las denuncias de abusos penitenciarios carecen de vías efectivas de investigación y reparación dentro del país.