El cubano Ferrer Ortiz, de 37 años y residente en el poblado de Los Palos, municipio Nueva Paz, en Mayabeque, murió después de permanecer bajo custodia policial y, según denuncias de sus allegados, sin recibir durante horas la atención médica urgente que requería tras sufrir una violenta agresión.
El caso fue denunciado por la página de Facebook Nio Reportando un Crimen, que difundió testimonios sobre las circunstancias que precedieron a la muerte del hombre. Hasta el momento, no se conoce una versión oficial de las autoridades cubanas sobre lo ocurrido. Otros medios independientes también han reportado el caso y señalado que no se ha hecho público un informe policial, médico o forense que permita esclarecer las circunstancias de la muerte.
Los hechos comenzaron el pasado domingo, cuando Ferrer se desplazaba en un vehículo conocido popularmente como “pisicorre” y presuntamente estuvo involucrado en un choque con un automóvil moderno en la zona de Los Pocitos, La Habana.
De acuerdo con los testimonios recibidos por Nio, Ferrer se bajó del vehículo para intentar conversar y resolver la situación, pero habría sido atacado violentamente por varias personas. Las fuentes aseguran que recibió numerosos golpes, incluso con objetos contundentes, y sufrió un fuerte traumatismo en la cabeza. Durante el incidente también le habrían sustraído el dinero que llevaba consigo.
Posteriormente intervino la Policía. Los agentes lo detuvieron pese a encontrarlo, según los testimonios, visiblemente golpeado y desorientado después de la agresión.
En lugar de trasladarlo inmediatamente a un hospital, Ferrer habría sido llevado a la unidad policial de Zanja, en La Habana, donde permaneció entre 17 y 24 horas bajo custodia sin recibir la atención médica urgente que necesitaba.
Según las denuncias, el hombre presentaba edema cerebral, contusiones y tres coágulos en la cabeza. Sus allegados sostienen que finalmente falleció como consecuencia de la gravedad de las lesiones.
La Policía habría evacuado a Ferrer por la parte trasera de la estación
En una actualización publicada el jueves, Nio Reportando un Crimen añadió nuevos elementos sobre lo ocurrido durante las horas que Ferrer permaneció en la unidad policial.
Según los testimonios recibidos por esa plataforma, un numeroso grupo de personas se concentró en los alrededores de la unidad de Zanja para exigir que les entregaran al joven y reclamar el pago de los daños ocasionados al vehículo.
Las fuentes describen a buena parte de esas personas como individuos vinculados habitualmente a ambientes delictivos y aseguran que algunos se encontraban presuntamente bajo los efectos del alcohol o las drogas.
La denuncia sostiene que la situación habría generado tal tensión que los agentes policiales habrían optado por sacar a Ferrer por la parte trasera de la estación, evitando enfrentarse directamente con el grupo que permanecía en el exterior, para trasladarlo finalmente a un hospital.
El joven murió posteriormente en el centro hospitalario.
Una persona cercana al caso aseguró que inicialmente la Policía habría indicado que una doctora examinó a Ferrer y determinó que se encontraba bajo los efectos del alcohol. Sin embargo, la denunciante sostiene que posteriormente no habría aparecido ni la supuesta doctora ni el certificado que acreditaría esa evaluación.
Otro testimonio público difundido después de su muerte señala que la gravedad del estado de Ferrer habría sido advertida finalmente por un agente policial, tras lo cual recibió asistencia y fue trasladado de emergencia.
Para entonces, el daño neurológico que presentaba era extremadamente grave.
La muerte de Ferrer ocurre en un contexto de preocupación por las personas que fallecen bajo custodia o como consecuencia de actuaciones estatales que no son esclarecidas mediante investigaciones independientes.
En su informe sobre el primer semestre de 2026, Cubalex documentó 39 eventos de muertes potencialmente ilícitas, con un total de 42 víctimas mortales, 15 fallecidos más que los registrados durante el segundo semestre de 2025, lo que representa un incremento del 56%.
La organización señaló que estas muertes estuvieron relacionadas, entre otros factores, con negligencia médica, condiciones inhumanas de detención, abandono institucional y circunstancias violentas no esclarecidas.
El informe también advierte que ninguna de las muertes bajo custodia documentadas cuenta con evidencia de una investigación independiente, imparcial y efectiva. Cubalex considera que cada caso debe ser revisado para determinar las posibles responsabilidades estatales y garantizar el debido proceso.
En el caso de Ferrer Ortiz, las denuncias plantean dos cuestiones que requieren esclarecimiento: las circunstancias de la agresión que le provocó las lesiones y la actuación de los agentes durante las horas en que permaneció bajo custodia policial pese a su aparente estado de gravedad.