Tres menores de edad que permanecían detenidos desde hace más de un mes en Contramaestre, Santiago de Cuba, tras las protestas del 21 de junio y el incendio de la Casa Memorial Orlando “Olo” Pantoja Tamayo, fueron liberados, informó este miércoles el activista Yois Ramos, a partir de fuentes que tiene en el municipio y que han seguido el caso desde el inicio.
Los tres adolescentes son Ander Magdiel del Toro Suárez, de 15 años; José Jorge Menéndez Vázquez y José Ángel Borrero, ambos de 17 años, quienes habían sido detenidos después del incendio del llamado Museo de Maffo, ocurrido en medio de las manifestaciones antigubernamentales registradas el 21 de junio.
La liberación representa un cambio respecto a la situación denunciada durante las últimas semanas, cuando los tres menores permanecían recluidos en el centro de la Seguridad del Estado conocido como Versalles, en Santiago de Cuba.
La activista y profesora Anamely Ramos había denunciado que las autoridades intentaban construir expedientes penales contra adolescentes y jóvenes mediante presiones y supuestas confesiones obtenidas bajo coacción.
No obstante, otros dos jóvenes vinculados por las autoridades al caso continúan detenidos: Vladimir Yanquis Pacheco Pérez, de 29 años, y Lester Ramírez Ramírez, de 21. Ambos fueron trasladados a la prisión de Aguadores, en Santiago de Cuba, según la información difundida por Yois Ramos.
“Serán los dos contramaestrenses que servirán como conejillo de Indias de la dictadura”, afirmó el activista al referirse a los jóvenes. Según Ramos, el traslado a Aguadores apunta a que ambos podrían terminar condenados por “sabotaje” debido a la quema del museo, pese a que no existen pruebas suficientes ni se habría respetado el debido proceso.
El activista también denunció que las autoridades habrían trabajado para que los propios jóvenes detenidos inculparan a Pacheco y Ramírez.
Una operación represiva tras las protestas
La liberación de los tres menores ocurre casi dos meses después de las protestas del 21 de junio en Contramaestre, una de las mayores expresiones de descontento registradas este año en el oriente de Cuba.
Durante aquellas manifestaciones, motivadas por los prolongados apagones, la escasez de alimentos y el deterioro de las condiciones de vida, fue incendiada la Casa Memorial Orlando “Olo” Pantoja Tamayo, conocida como el Museo de Maffo.
El incendio fue posteriormente reivindicado por el Movimiento 24 de Febrero, una organización juvenil clandestina surgida en octubre de 2025 en Contramaestre tras anteriores protestas antigubernamentales.
Según declaraciones del propio grupo, su objetivo es enfrentar al régimen cubano mediante acciones de resistencia. Desde su creación, ha distribuido propaganda y colocado carteles contestatarios en localidades como Baire, Maffo y la cabecera municipal de Contramaestre.
Tras el incendio, la Seguridad del Estado desplegó una amplia operación represiva en los barrios La Cuba y Maffo, con decenas de interrogatorios y detenciones de adolescentes y jóvenes.
A finales de julio, cuando los tres adolescentes todavía permanecían presos, Anamely Ramos denunció que en Contramaestre se desarrollaba una “auténtica cacería” contra adolescentes y jóvenes.
La activista afirmó que, después del incendio del Museo de Maffo, la Seguridad del Estado había desplegado una operación de castigo que incluía arrestos, presiones e intentos de construir expedientes penales a partir de confesiones obtenidas bajo coacción.
Ramos también sostuvo que los menores habían sido presionados para inculpar a Vladimir Yanquis Pacheco. Según la información que entonces recibió la activista, las autoridades intentaban vincularlo al incendio debido, entre otras razones, a sus antecedentes penales.
El ICLEP recogió denuncias similares y señaló que los menores habrían sido sometidos a presiones para incriminar a otros detenidos. El organismo exigió entonces la liberación de los jóvenes y el cese de cualquier práctica de coacción para obtener testimonios incriminatorios.
Pacheco y Ramírez, ahora en Aguadores
La situación de Vladimir Yanquis Pacheco Pérez y Lester Ramírez Ramírez resulta especialmente preocupante porque ambos continúan privados de libertad después de que otros detenidos en el mismo expediente fueran liberados.
Pacheco, conocido como “El Coco”, fue detenido tras el operativo iniciado después del incendio. En julio, Anamely Ramos denunció que había sido buscado en su vivienda y posteriormente detenido, y que personas cercanas al caso habían reportado que fue golpeado durante el procedimiento.
Lester Ramírez, de 21 años, también fue detenido en relación con el caso del museo y señalado por las autoridades de un supuesto delito de “sabotaje”, según las denuncias recogidas por el ICLEP.
El traslado de ambos a la prisión de Aguadores supone un nuevo escenario en sus casos y podría indicar el avance de los procesos penales en su contra. Hasta ahora no se han hecho públicos los elementos probatorios que sustentarían las acusaciones, ni se conoce una versión oficial de la Fiscalía o de otras autoridades cubanas sobre el expediente.
El caso de Contramaestre se suma a una creciente lista de adolescentes y jóvenes encarcelados en Cuba tras participar en protestas o quedar vinculados a investigaciones relacionadas con actos de descontento. Cubalex había denunciado a finales de julio que al menos siete menores permanecían encarcelados por causas relacionadas con protestas o procesos de evidente motivación política.
La liberación de los tres adolescentes no cierra el expediente represivo abierto tras las protestas de junio en Contramaestre, donde otros jóvenes continúan encarcelados y enfrentan posibles procesos penales.