El régimen cubano comenzó a mostrar preocupación por la creciente instalación de paneles solares en los techos de viviendas y edificios de La Habana, una tendencia que se ha acelerado en los últimos meses como respuesta de los ciudadanos a los prolongados apagones que afectan a la Isla.
Armando Rodríguez Batista, ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), llamó a “ordenar” la instalación de estos sistemas en la capital, según informó el medio oficialista Cubadebate.
El funcionario del régimen compartió en Facebook una publicación de Naturaleza Secreta que reconoce la oportunidad que representa la expansión de los paneles solares, pero advierte sobre la necesidad de seguir de cerca el fenómeno para evitar futuros problemas.
La preocupación oficial contrasta con una realidad provocada por el propio colapso del Sistema Electroenergético Nacional (SEN): ante apagones que en algunas zonas superan las 20 horas diarias, cada vez más cubanos que tienen acceso a divisas —en muchos casos mediante familiares en el exterior— recurren a sistemas fotovoltaicos para conseguir electricidad por sus propios medios.
De acuerdo con el reporte de Cubadebate, estudios realizados en El Vedado concluyeron que los paneles instalados sobre los techos pueden reducir la carga térmica dentro de las viviendas y disminuir el consumo destinado a ventilación y climatización, siempre que las estructuras estén colocadas entre 15 y 30 grados respecto a la horizontal.
Las autoridades aseguraron que no habrá sanciones para quienes ya hayan instalado sistemas solares, pero insistieron en la necesidad de establecer criterios técnicos comunes y coordinar las instalaciones entre los distintos municipios de La Habana.
La expansión de los sistemas domésticos ocurre mientras la crisis eléctrica se ha convertido en uno de los principales problemas de la población cubana.
El propio régimen ha reconocido que las fuentes renovables son una alternativa para enfrentar el deterioro del SEN.
Pero mientras el Estado instala sistemas en determinados objetivos y promueve grandes parques solares, los particulares están comprando sus propios equipos para poder mantener funcionando sus viviendas durante los apagones.
Un reportaje de IPS publicado en mayo describió el caso de un residente de La Habana que instaló paneles en el techo de su casa cuando los apagones comenzaron a hacerse insoportables. El medio señaló que un sistema básico de alrededor de un kilovatio podía costar unos 2.500 dólares, una cifra inalcanzable para la mayoría de los cubanos si se compara con los ingresos medios del país.
La alternativa tampoco es barata. En marzo, el régimen comenzó a comercializar sistemas fotovoltaicos a través de Correos de Sancti Spíritus con precios que iban desde 2.530.000 pesos cubanos por un sistema de 5 kW hasta 4.895.000 CUP por uno de 12 kW.
El costo explica por qué estos sistemas siguen estando fuera del alcance de buena parte de la población y por qué la instalación doméstica se concentra especialmente entre personas que reciben remesas o ayuda económica del extranjero.
El mercado privado también crece
La expansión de los paneles ha generado además un mercado de vendedores privados y plataformas que ofrecen equipos en dólares.
En Revolico, uno de los principales sitios de compraventa utilizados en Cuba, aparecen actualmente anuncios de paneles de entre 580 y 620 vatios por precios que van aproximadamente de 155 a 365 dólares por unidad, dependiendo del modelo, la cantidad y el vendedor.
También se ofrecen ventas mayoristas. Un anuncio publicado en julio ofrecía paneles de 550 W a 265 dólares por unidad, con venta por contenedor y entrega en La Habana, mientras otro ofertaba paneles Skyworth de entre 620 y 640 W por unos 170 dólares en venta minorista.
Además, empresas y comercios especializados ofrecen sistemas completos. Infinity Energy, por ejemplo, anuncia en su catálogo para Cuba un sistema de 1 kW con batería de litio de 2 kWh por 1.550 dólares, mientras un sistema de 7,2 kW con batería de 16 kWh y cinco paneles aparece anunciado en 8.000 dólares.
En Holguín, PuntoClave también anuncia la venta de paneles, baterías, inversores y sistemas de energía solar, con precios tanto en dólares como en pesos cubanos y entrega en esa provincia.
El régimen quiere ordenar una solución que nació de la crisis
La preocupación del Citma llega después de que el propio régimen haya impulsado medidas para expandir la generación renovable. En agosto entraron en vigor nuevas disposiciones que eliminaron aranceles para importar sistemas fotovoltaicos y otros equipos de energías renovables, además de ampliar beneficios fiscales para inversiones en este sector.
El régimen también ha anunciado grandes proyectos solares.
El problema es que, mientras las autoridades proyectan grandes inversiones y parques fotovoltaicos, los cubanos están resolviendo por cuenta propia una emergencia que el Estado no ha conseguido solucionar.
Para miles de familias, sin embargo, la razón para instalar esas estructuras es mucho más sencilla: tener luz cuando el sistema eléctrico nacional falla.
Mientras el régimen discute cómo organizar la expansión de una tecnología cada vez más visible en los tejados de La Habana, los apagones que impulsaron esa expansión continúan dejando a millones de cubanos a oscuras.