El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó este miércoles una dura crítica contra la izquierda radical, en medio del incremento de las acciones de la administración de Donald Trump contra el régimen cubano y sus redes de influencia en el extranjero.

"Siempre ha sido impulsado por un odio —por encima de todo, un odio hacia la civilización misma. Es una revuelta de lo peor contra lo mejor, una revuelta de los débiles y los cobardes contra los fuertes y los buenos. Es perpetrado por aquellos que no pueden construir, que no pueden crear, que no pueden crear grandes cosas, y que toman venganza del mundo por su propia insuficiencia al buscar destruir a aquellos que sí pueden. Esto es lo que es el izquierdismo radical", afirmó Rubio en la Conferencia Ministerial sobre El Resurgimiento del Terrorismo Político.

"La extensa red de inteligencia e ideológica del régimen cubano contribuyó a la consolidación de la extrema izquierda en nuestro país y en nuestro hemisferio. Y, bueno, sigue estando inextricablemente ligada a los grupos y movimientos de extrema izquierda en Occidente y más allá", agregó.

Las declaraciones del jefe de la diplomacia estadounidense se producen en un contexto de creciente presión de Washington sobre el régimen de La Habana. En las últimas semanas, la administración Trump ha anunciado nuevas sanciones contra altos funcionarios de la cúpula castrista y entidades vinculadas al aparato represivo cubano, como parte de una estrategia para aumentar el aislamiento del régimen.

A ello se suma la próxima publicación de un informe del Departamento de Estado que documenta lo que la administración estadounidense describe como una campaña de casi siete décadas del régimen cubano para promover el extremismo de izquierda tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

Según reveló este martes Breitbart News, medio que asegura haber obtenido acceso anticipado a extractos del documento, el informe sostiene que el régimen instaurado por Fidel Castro en 1959 "ha desempeñado un papel indispensable en prácticamente todas las insurgencias, revoluciones y movimientos militantes de extrema izquierda más importantes del hemisferio occidental y de otras regiones".

Finalmente el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció una iniciativa para combatir la financiación del “terrorismo político transnacional”, dentro de la cumbre organizada por Rubio con más de 70 países.

Bessent explicó este jueves que anteriormente, Estados Unidos designó a cuatro grupos extremistas de izquierda radical de Antifa en el extranjero como organizaciones terroristas y que la actual Administración no permitiría impunidad ni financiamiento para grupos de ese perfil.

Uno de los principales focos del reporte es la organización izquierdista estadounidense CodePink, fundada en 2002. El Departamento de Estado sostiene que la agrupación mantuvo desde sus inicios una estrecha relación con el régimen cubano y que evolucionó de un movimiento pacifista a una organización que defiende los intereses de la República Popular China y de otros gobiernos considerados adversarios de Estados Unidos.

El informe también dedica un apartado al People's Forum, organización que, según el Departamento de Estado, ha recibido importantes aportes financieros del empresario Neville Roy Singham.

Su director ejecutivo, Manolo De Los Santos, es descrito como un frecuente visitante de Cuba y un abierto defensor del régimen castrista. El reporte lo vincula además con la ocupación del edificio Hamilton Hall de la Universidad de Columbia durante las protestas de abril de 2024 relacionadas con la guerra entre Israel y Hamás.

En 2024, ADN América también informó que De Los Santos ha mantenido durante años vínculos públicos con el régimen cubano y ha organizado manifestaciones de apoyo a La Habana en territorio estadounidense.

Informes recientes confirman que los Departamentos de Justicia y del Tesoro están investigando a organizaciones sin fines de lucro y grupos activistas estadounidenses por presuntamente coordinarse con Cuba como parte de una campaña de influencia extranjera. Estas investigaciones no deben pasar por alto el papel de La Habana en la vinculación de las llamadas "redes de solidaridad cubanas" con extremistas islámicos y activistas estadounidenses cuyo objetivo es influir en los estadounidenses.

Las declaraciones de Rubio refuerzan el discurso de la actual administración sobre el papel que atribuye al régimen cubano en la promoción de movimientos de izquierda radical en el continente y llegan en momentos en que Washington intensifica las medidas políticas y económicas contra La Habana.