Kenia cerró su embajada en La Habana y trasladó sus operaciones diplomáticas para el Caribe a Kingston, Jamaica, donde Nairobi abrió en julio una Alta Comisión residente, informó el medio especializado Kenyan Foreign Policy el lunes.
Durante una década, Cuba funcionó como la principal base diplomática de Kenia en el Caribe. La embajada en La Habana fue inaugurada en 2016 por el entonces presidente keniano Uhuru Kenyatta y se convirtió en la primera misión diplomática de Nairobi en esa región.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Kenia describió el traslado como una “transición sin complicaciones” de sus operaciones diplomáticas desde La Habana hacia Kingston. La Cancillería precisó que la nueva misión en Jamaica no constituye una ampliación de su presencia regional, sino el reemplazo de la antigua sede cubana.
“También se extendió el reconocimiento a los funcionarios de la Alta Comisión de Kenia por su profesionalidad y dedicación en garantizar una transición fluida de las operaciones diplomáticas de Kenia desde La Habana, Cuba, hasta Kingston, Jamaica”, señaló el Ministerio de Asuntos Exteriores, citado por Kenyan Foreign Policy.
La embajadora Mwenda Karisa, quien había representado a Kenia en La Habana, ya se trasladó a Kingston y se convirtió en la primera embajadora residente de Nairobi en Jamaica.
El cierre de la sede cubana supone, por tanto, una reconfiguración y no una expansión de la presencia diplomática de Kenia en el Caribe. Cuando Nairobi anunció la apertura de su Alta Comisión en Jamaica, la medida había sido presentada como un “hito histórico” para las relaciones entre ambos países.
Más gobiernos toman distancia de La Habana
La decisión de Kenia ocurre en un momento de creciente tensión diplomática para el régimen cubano, marcado por medidas adoptadas recientemente por varios gobiernos latinoamericanos.
República Dominicana confirmó la semana pasada la expulsión de nueve diplomáticos cubanos y sus familiares. El Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX) informó que solicitó formalmente a la Embajada de Cuba el retiro de nueve integrantes de su misión y sus familiares, para lo cual concedió un plazo de siete días.
El plazo venció el 16 de agosto y los diplomáticos ya abandonaron el territorio dominicano.
La Cancillería dominicana decidió mantener en reserva las razones que motivaron la medida y aseguró que manejaría el asunto “con la debida discreción” para preservar las relaciones entre ambos países.
El gobierno dominicano sostuvo además que la decisión se encuentra dentro de las facultades que el derecho internacional reconoce al Estado receptor y de las disposiciones de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, de la cual República Dominicana es Estado parte.
El episodio se suma a otras decisiones recientes que han reducido la presencia diplomática cubana en América Latina.
En marzo, Ecuador expulsó a todo el personal diplomático cubano acreditado en Quito, incluido el embajador, y retiró a su representante diplomático de La Habana, lo que implicó la ruptura de relaciones entre ambos países. El Gobierno de Daniel Noboa justificó la medida con base en sus facultades bajo la Convención de Viena.
Pocos días después, Noboa afirmó que las autoridades ecuatorianas habían detectado presunta injerencia cubana en actividades políticas, de disidencia e incluso violentas dentro de Ecuador.
También en marzo, Costa Rica anunció el cierre de su embajada en La Habana y pidió a Cuba retirar al personal diplomático de su representación en San José, aunque permitió la permanencia de funcionarios consulares.
La sucesión de estas decisiones configura un escenario de menor presencia diplomática cubana y de mayor escrutinio sobre las actividades de sus representantes en distintos países de la región.