El Gobierno de Estados Unidos contradijo este jueves las declaraciones de la principal representante diplomática del régimen cubano en Washington, Lianys Torres Rivera, quien aseguró esta semana a Bloomberg que el diálogo entre La Habana y Washington se encuentra “completamente estancado”.

Un portavoz del Departamento de Estado dijo a Martí Noticias que, contrario a lo afirmado por la funcionaria cubana, las conversaciones entre ambos gobiernos continúan, aunque La Habana no ha mostrado disposición a aceptar medidas que puedan beneficiar directamente al pueblo cubano.

“En realidad, las conversaciones continúan y, hasta ahora, el régimen no ha estado dispuesto a aceptar nada que pueda ayudar al pueblo cubano y que, en última instancia, amenace su control total”, afirmó el funcionario estadounidense.

“No nos sorprende que el régimen cubano esté difundiendo esta propaganda”, agregó.

Las declaraciones de Washington se producen después de que Torres Rivera afirmara a Bloomberg que el canal de diálogo con Estados Unidos está “completamente estancado” y que ambas partes ni siquiera han logrado ponerse de acuerdo sobre una agenda básica.

“No hay negociaciones”, sostuvo la diplomática del régimen.

El portavoz del Departamento de Estado señaló que el presidente Donald Trump dispone de distintas alternativas para responder a la situación cubana y continuar presionando al régimen.

“Como ocurre con cualquier asunto de política exterior, el presidente Trump tiene muchas opciones a su disposición”, afirmó.

El funcionario añadió que Estados Unidos seguirá utilizando “todas las herramientas disponibles” para enfrentar lo que considera amenazas a la seguridad nacional provenientes del régimen comunista cubano y para impulsar reformas económicas y políticas en la isla.

La estrategia de Washington, según explicó, no estaría limitada a aumentar la presión sobre las autoridades cubanas, sino que también pretende generar cambios estructurales que permitan una mayor expansión del sector privado y contribuyan a la recuperación económica de Cuba.

“El presidente Trump continúa ejerciendo presión para impulsar reformas económicas y políticas mucho más profundas que hagan de Cuba un país donde sea posible invertir, permitan que las empresas privadas crezcan de una manera que ayude a la Isla a desarrollarse y recuperarse, y otorguen al pueblo cubano la libertad, la dignidad y las oportunidades que merece”, sostuvo el portavoz.

La Habana dice que el diálogo está “completamente estancado”

Las declaraciones de Torres Rivera habían marcado un tono mucho más pesimista sobre el estado de los contactos entre ambos gobiernos.

En declaraciones a Bloomberg, la diplomática afirmó que el canal de comunicación se encuentra “completamente estancado” y que las partes son incapaces incluso de establecer una agenda común.

“No hay negociaciones”, dijo Torres Rivera.

La funcionaria representa al régimen cubano en Washington en un momento de creciente presión de la Administración Trump sobre La Habana.

La respuesta del Departamento de Estado deja, sin embargo, una diferencia sustancial entre las versiones de ambos gobiernos: mientras La Habana sostiene que no existen negociaciones y que el diálogo está paralizado, Washington asegura que los contactos continúan, aunque acusa al régimen de no estar dispuesto a realizar concesiones que puedan beneficiar a los cubanos.

El portavoz estadounidense no precisó cuáles son las medidas adicionales que podría adoptar Trump, pero dejó claro que la Administración considera que todavía dispone de herramientas para aumentar la presión sobre La Habana.

La posición expresada por Washington también apunta a que cualquier eventual avance en el diálogo estaría condicionado a cambios que, según la Administración Trump, permitan una mayor apertura económica y política dentro de Cuba.