El congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart aseguró que el régimen cubano no sobrevivirá los poco más de dos años que restan del mandato del presidente Donald Trump y afirmó que la llamada “revolución cubana” está “muerta” y carece de apoyo popular.

“Estoy convencido de que ese régimen no va a sobrevivir los dos años y pico que le quedan al presidente Trump en la Casa Blanca”, declaró Díaz-Balart en una entrevista reciente con NTN24. El legislador agregó que Estados Unidos debe hacer “lo que tenga que hacer” para conseguir que el régimen de La Habana deje de estar en el poder.

“Ese régimen ya está muerto. Hay que enterrarlo”, afirmó el congresista, quien negó que exista actualmente una “revolución” con respaldo popular en la Isla.

Díaz-Balart describió al régimen como “corrupto” y “asesino” y cuestionó que sus dirigentes se presenten como comunistas mientras, según dijo, mantienen acceso a lujos y riquezas que contrastan con las condiciones de vida de la población cubana.

“Todo el mundo ve que ese es un régimen corrupto, asesino. Que tiene dinero, pero no lo utiliza para ayudar a su propio pueblo”, señaló.

El congresista también aseguró que la cúpula cubana conserva importantes recursos financieros a través del conglomerado militar GAESA. Según su estimación, el grupo tendría entre 18.000 y 20.000 millones de dólares en efectivo.

“Sí, el dinero lo tienen, lo que no lo utilizan para el pueblo cubano”, afirmó Díaz-Balart durante la entrevista.

Defiende presión de Washington

Las declaraciones del legislador se producen mientras la Administración Trump mantiene una política de presión económica sobre La Habana.

Díaz-Balart defendió el endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra el régimen y sostuvo que el objetivo es reducir los recursos disponibles para que las autoridades cubanas continúen ejerciendo la represión.

“Estas sanciones, este incremento de presiones, es para hacer todo lo posible para que el régimen no tenga los medios para seguir reprimiendo y haciendo daño”, explicó.

Aunque reconoció que no puede garantizar que las medidas sean suficientes para provocar el fin del régimen, calificó el incremento de la presión como “un paso esencial”.

La nueva ronda de sanciones de Washington fue anunciada el pasado 3 de septiembre por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro.

Entre los nuevos sancionados figura Fidel Ernesto Castro Calis, nieto del fallecido dictador Fidel Castro. OFAC lo incorporó a su lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN) bajo la Orden Ejecutiva 14404.

La medida también alcanzó a cinco entidades cubanas: el Banco Exterior de Cuba, Comercial Cupet S.A., la Empresa de Servicios Comandante René Ramos Latour (Nicarotec), la Empresa Importadora de Abastecimiento para el Petróleo (Abapet) y la Empresa Importadora y Abastecedora del Níquel (Cexni).

Varias de estas entidades tienen vínculos con sectores considerados estratégicos para la economía cubana, incluido el suministro de combustibles y el funcionamiento de la industria petrolera. En particular, OFAC identifica a Comercial Cupet como una empresa estatal dedicada al comercio mayorista de combustibles y a Abapet como una entidad vinculada a la Unión Cuba-Petróleo (Cupet).

La decisión forma parte del incremento de la presión de Washington sobre las estructuras económicas y financieras que sostienen al régimen cubano.

“Raúl Castro ya está muerto”

Díaz-Balart también se refirió directamente al exgobernante Raúl Castro, de quien dijo que, al igual que el régimen que encabezó durante años, está “muerto”.

“Raúl Castro, al igual que el régimen, ya está muerto. Lo que hay es que enterrarlo”, afirmó.

En la entrevista, el congresista sostuvo que la estructura de poder cubana se encuentra profundamente debilitada y que las sanciones buscan impedir que sus dirigentes continúen utilizando recursos para mantenerse en el poder y reprimir a la población.

Sus declaraciones se producen en un momento de creciente presión estadounidense sobre La Habana, con Washington ampliando las sanciones contra integrantes del entorno de la cúpula castrista y contra empresas estatales consideradas claves para el funcionamiento económico del régimen.