Cuba podría dejar de recibir más de mil millones de dólares en remesas por el coronavirus
Expertos pronostican que la isla recibirá un fuerte impacto económico por la pandemia del COVID-19, al caer la economía de los principales mercados emisores de remesas en la región
Cubano en La Habana con banderas de Estados Unidos y Cuba. Foto: Yamil Lage, AFP
 

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El impacto de la pandemia de coronavirus se expresará también en la maltrecha economía de Cuba, que se nutre en buena medida de las remesas que envían al país los cubanos residentes en el extranjero. Según expertos, la isla podría perder este año más de 1000 millones de ese flujo de dinero, con respecto al 2019.

De manera general, las remesas a América Latina podrían caer entre un 20 y un 30% en el 2020, como consecuencia de la desestabilización que la COVID-19 está provocando en la economía internacional y específicamente en la de los EE.UU, primer emisor de remesas del mundo y ahora mismo epicentro del virus.

Así lo ha pronosticado un artículo de The Havana Consulting Group & Tech, firma consultora especializada principalmente en la economía y el mercado cubano, también con experiencia en el mercado hispano, principalmente en el estado de la Florida.

De Estados Unidos provienen alrededor del 80% de las remesas que llegan a la región. La expansión del coronavirus y la enfermedad COVID-19, acontecimiento más catastrófico que ha tenido la humanidad en el siglo XXI, ha detenido prácticamente la economía mundial: desplome de las bolsas de valores, quiebre de múltiples empresas, paralización de transporte aéreo y terrestre, el precio de venta del petróleo por debajo de su costo de producción en el mercado internacional, masivos despidos, interrupción de cadenas de suministros; ha paralizado el mecanismo de la industria como fuente de generación de riquezas.

Hasta el 21 de marzo, tres millones de personas habían solicitado en Estados Unidos, beneficios para desempleo, número que seguirá aumentando. La actual crisis ha generado un escenario caótico y la población de migrantes será una de las más afectadas.

Según estimaciones publicadas en el blog del Banco de la Reserva Federal de St. Louis, para el segundo trimestre del año se proyecta que en este país los despidos alcancen los de 47 millones de trabajadores. Esto devendría en una tasa de desempleo de 32.1%. Si no hay posibilidad de trabajar, no hay remesas.

Más del 78.2% de las remesas que se realizan desde EE.UU llegan a la mayoría de los países receptores de América Latina, mientras que el 31.8% restante se reparte entre Canadá, Europa y otras naciones, también fuertemente impactadas por el COVID-19.

De acuerdo al estudio elaborado por The Havana Consulting..., se evalúa que “para un escenario optimista las remesas podrían caer alrededor de un 20% y para un escenario pesimista podrían caer hasta un 30%. Todo dependerá de cuanto demoren los países emisores de remesas en controlar la pandemia y en estabilizar sus respectivas economías”.

Tabla con datos de caída de remesas en América Latina

Elaborada por Havana Consulting Group a partir de información publicada por el Banco Mundial, Bancos Centrales de 20 países, reportes de prensa y fuentes propias.

 

Como se indica en la tabla, según la proyección para 2020 los cubanos podrían dejar de recibir 1,189 millones 347 mil 200 USD por concepto de remesas, siendo uno de los países más afectados. Esto tendrá un duro impacto en la economía de la Mayor de las Antillas.

Al momento de publicarse el estudio, ninguno de los principales países emisores de remesas, ha alcanzado el pico en la cantidad de casos positivos con el COVID-19. Lo que implica que, probablemente, la paralización de la economía en estos estados se prolongue por dos meses o más, como mínimo. Esto significa un paro laboral de casi tres meses desde que comenzó la pandemia.

Esto incidirá paralelamente en que el envío de remesas a Latinoamérica va a ir disminuyendo al ritmo que vaya creciendo la crisis. Muchas de las personas que envían remesas están sin trabajar y deben seguir pagando sus cuentas (hipotecas o rentas, gastos de teléfono, luz, agua, comida, seguro médico, auto, etc.), echando mano a los ahorros, si fuera posible, muchos han entrado en un estado crítico de paralización de sus economías familiares y por ende de su subsistencia diaria. Sin excedentes en los ingresos, se reduce o anula la posibilidad de enviar dinero.