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Díaz-Canel está molesto (y preocupado)

Quizá como nunca antes en una intervención pública, Díaz-Canel evidenció con claridad la atención que presta y cuánta ansiedad le generan los estados de opinión expresados en las redes sociales y la prensa independiente.

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Miguel Díaz Canel culoa al bloqueo
captura de pantalla | Miguel Díaz-Canel

Creado: July 19, 2020 1:21pm

Actualizado: June 4, 2026 1:23pm

El anuncio original de la Mesa Redonda de este jueves sobre medidas económicas fue cambiado después de su publicación. La emisión se adelantó 30 minutos para incluir, en diferido, una intervención de Miguel Díaz-Canel en la sesión extraordinaria del Consejo de Ministros.

Sin embargo, el centro del discurso del gobernante no fueron las medidas económicas. “Más que todo, quisiera detenerme en algunos elementos de contexto, en algunos elementos también que tienen que ver con el abordaje ideológico, con el abordaje político, con el aseguramiento político”, dijo al inicio.

Incluso, ante la gravedad de la situación económica, Díaz-Canel mostró que hay cuestiones que le preocupan más.

Quizá como nunca en una intervención pública, evidenció con claridad la atención que prestan y cuánta ansiedad les generan los estados de opinión expresados en las redes sociales y el trabajo de la prensa independiente.

Durante media hora habló de comunicación social, enemigos, laboratorios ideológicos, estrategias, dinero corriendo solo para demostrar su amplia incomprensión de un entorno comunicativo que no funciona con las lógicas totalitarias verticales con las que se dirige Cuba.

Las causas de la molestia

En la grabación televisada por la Mesa Redonda se vio un Díaz-Canel “encabronado”. Moviéndose de un lado a otro, nervioso, rostro contraído, voz subida de tono, gesticulando.

Le disgustó que la prensa no oficial desvelara la venta de alimentos y aseo en tiendas exclusivas en dólares, algo que pensaban poner en práctica en medio del más absoluto silencio. Consideró una maldad que se calificara de apartheid económico una medida que limitará el acceso a productos básicos a personas que no tengan vías para recibir divisas.

Sin embargo, mientras muchos están preocupados por la manera en que esta medida ampliará las franjas de desigualdad existentes y colocará a amplios sectores de la población en situación de vulnerabilidad; los riesgos que explícitamente destaca Díaz-Canel son los coleros, los revendedores, la corrupción y el mercado ilícito de divisas, los cuales serán enfrentados con “la fuerza de la Revolución”. Evidentemente, le preocupa el pueblo.

No obstante, insistió en que ellos —los gobernantes— forman parte del pueblo, sienten como pueblo, aunque ya sabemos que existen pequeñas diferencias como yates, bares privados, viajes por el mundo y otros lujos que nos muestran sus hijos y nietos en sus perfiles de Instagram.

El sucesor de Raúl Castro cuestionó las supuestas desviaciones con que circuló en medios independientes y redes sociales la noticia de la venta en dólares, sin entender que el silencio institucional le hace el juego a los rumores y a la falta de precisión. Aunque la dinámica en Cuba sea diferente, la prensa no se debe al Gobierno sino a la ciudadanía. Su misión es informar, sobre todo aquello que no quieren que se sepa. Hoy, por mucho que les moleste, ya existen en el país un grupo de medios independientes al control del Partido —opuestos abiertamente al Gobierno o no— que así lo entienden y con ellos les toca lidiar.

Los regaños e improperios esta vez no fueron dirigidos solamente a los blancos de siempre (enemigo histórico y mercenarios de turno), sino que también abarcó a “alguna de nuestra gente” y a “quienes se les olvida en un momento complejo la obra de la Revolución”. Protestar por la falta de información, molestarse por las penurias que se viven a diario, dudar, exigirles que cumplan con su deber, reírse como válvula de escape, al parecer no son comportamientos acordes con la actitud que se espera de un buen revolucionario. Esta misma intolerancia provocó que expulsaran de sus trabajos a personas que propusieron algunas de las medidas que hoy dicen que implementarán.

Para Canel, “la estrategia enemiga” está atacando por todos los frentes y disparando por todos los flancos. Vincular la cola del pollo con el nivel de vida de la población y el desabastecimiento con la mala gestión del Gobierno, son ataques a ojos del presidente designado. Las preocupaciones genuinas por temas como el matrimonio igualitario, la discriminación racial, el bienestar animal y la violencia de género tienen detrás estrategias que buscan magnificar posibles disensos.

En varias ocasiones se refirió al desprestigio a los dirigentes cubanos. “Sacan de contexto frases para ridiculizar esfuerzos”, dijo, como si las burlas a disparates del tipo “la limonada es la base de todo” —escuchado de su propia boca y en el contexto dado por la televisión oficialista cubana— necesitaran algún impulso extra para convertirse en virales.

Lo mismo sucede con los memes. Lo que es un fenómeno mundial, Canel cree que es resultado de “laboratorios ideológicos”. Basta con mirar a países cercanos con gobiernos consecutivos de tendencias políticas diferentes para entenderlo. Ni Obama ni Trump, ni Peña Nieto ni Obrador han escapado al ingenio de los usuarios de las redes.

Con esta actitud Díaz-Canel se aleja de un pueblo por naturaleza choteador y jaranero que se ríe hasta de sus propias desgracias. Pero los autócratas nunca se han entendido bien con el humor, porque su poder necesita de ese halo de sacralidad que cada día es más difícil mantener.

Por cierto, mientras la televisión transmitía el berrinche del presidente, por Whatsapp, Messenger y las redes sociales circulaba meteóricamente un billete de cien dólares con su rostro y estampada su frase célebre “sacada de contexto”. A quien no quiere limonada… se le dan tres vasos.