El senador republicano por Luisiana, Bill Cassidy, presidente del Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones (HELP) del Senado de Estados Unidos, cuestionó los posibles vínculos de la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales (IAM, por sus siglas en inglés) con el régimen cubano, informó Fox News este viernes.
Cassidy envió el jueves por la noche una carta a la organización sindical para exigir información sobre sus viajes a Cuba, posiciones políticas y actividades que, según diversos reportes, podrían estar alineadas con los intereses del La Habana.
La IAM, uno de los sindicatos más grandes de Norteamérica, cuenta con casi 600.000 miembros activos y jubilados, de acuerdo con información oficial de la propia organización. Representa a trabajadores de sectores como aeronáutica, defensa, transporte, automóviles, manufactura y el Gobierno federal.
La investigación de Cassidy se produce después de informes que señalan que dirigentes de la IAM han viajado a Cuba, adoptado posiciones políticas favorables a La Habana y difundido mensajes coincidentes con los intereses del régimen, indicó el citado medio.
También se investiga la participación del sindicato en una reunión celebrada en uno de sus locales, donde un diplomático cubano habló ante miembros sindicales.
“Me preocupa que las cuotas de los miembros del sindicato de IAM estén financiando esfuerzos para cambiar la política estadounidense relacionada con el régimen cubano, un Estado Patrocinador del Terrorismo, en lugar de apoyar las prioridades de los trabajadores estadounidenses”, escribió Cassidy en la misiva.
El senador sostuvo que los hechos conocidos generan “serias preocupaciones” sobre si funcionarios de la IAM utilizaron sus posiciones dentro del sindicato para promover objetivos políticos impulsados por el régimen cubano como parte de un supuesto esquema de influencia extranjera.
“No se debe obligar a los trabajadores estadounidenses a financiar una defensa que impulse los objetivos de política exterior de una potencia extranjera hostil”, añadió Cassidy, quien recordó la responsabilidad del régimen cubano en el derribo de dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate en 1996.
El 24 de febrero de ese año, cazas cubanos MiG derribaron dos aeronaves civiles de la organización humanitaria cubana en el exilio. Murieron cuatro personas: tres ciudadanos estadounidenses y un residente permanente de Estados Unidos. Un análisis jurídico publicado por la New York University Law Review recoge que las aeronaves fueron derribadas sobre espacio aéreo internacional y que el ataque fue condenado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Cuba permanece actualmente en la lista estadounidense de Estados Patrocinadores del Terrorismo, según información del Departamento de Estado.
Un diplomático cubano en un local sindical
Uno de los episodios que ahora están bajo escrutinio ocurrió el 9 de mayo en el Machinists Hall, en California, donde participó David Ramírez Álvarez, segundo secretario de la Embajada de Cuba en Washington.
El encuentro fue revelado previamente por Fox News y posteriormente investigado por ADN Cuba. Un video muestra al diplomático conversando con activistas estadounidenses sobre estrategias para promover iniciativas legislativas favorables al régimen de La Habana.
Según el material divulgado, Ramírez Álvarez habló sobre estrategias de cabildeo, campañas para eliminar sanciones estadounidenses y mecanismos para presionar a congresistas federales. También habría alentado a los participantes a promover resoluciones en diferentes niveles de gobierno que coincidieran con las prioridades de La Habana.
En esa misma línea, un representante de la IAM habría dicho a los asistentes: “El trabajo ahora es defender Cuba de la manera que podamos”, además de animarlos a visitar la isla si tenían la posibilidad, según reportes previos citados por Fox News.
La actividad sindical también habría tenido repercusiones políticas. La IAM participó en un esfuerzo que contribuyó a que la AFL-CIO de California aprobara una resolución en la que se pedía retirar a Cuba de la lista estadounidense de Estados Patrocinadores del Terrorismo.
ADN Cuba ya había documentado la red de influencia
El episodio se produce en medio de un mayor escrutinio del gobierno estadounidense sobre las presuntas operaciones de influencia del régimen cubano en Estados Unidos.
Los registros revisados por este medio mostraron que diplomáticos cubanos participaron durante años en encuentros con organizaciones estadounidenses que posteriormente impulsaron resoluciones municipales, estatales y sindicales favorables a las posiciones del régimen.
Uno de los funcionarios identificados fue precisamente Ramírez Álvarez, cuya participación en la reunión del Machinists Hall quedó registrada en video.
La investigación de Cassidy ocurre, además, después de que varias agencias federales estadounidenses ampliaran el escrutinio sobre las actividades de influencia vinculadas al gobierno cubano, incluyendo contactos entre diplomáticos, organizaciones de solidaridad y activistas estadounidenses.
Washington pone el foco en las redes de influencia de La Habana
El nuevo episodio también coincide con una ofensiva de la administración de Donald Trump contra lo que considera redes de influencia y operaciones de subversión del régimen cubano dentro de Estados Unidos.
El Departamento de Estado publicó el 20 de julio un informe de casi 100 páginas titulado “Cuba: The Capital of 21st Century Communism”, en el que acusa a La Habana de haber desarrollado durante décadas una red de espionaje, influencia y apoyo a organizaciones de izquierda radical en Estados Unidos.
El informe sostiene que Cuba ha desempeñado un papel en la construcción y movilización de redes de activistas estadounidenses y menciona organizaciones como la National Network on Cuba, CodePink, People's Forum y Democratic Socialists of America, entre otras.
Dicho informe forma parte de una política más amplia de Washington para investigar y sancionar lo que la administración Trump describe como redes de influencia del régimen cubano. En junio, el Departamento de Estado anunció sanciones contra cinco entidades y cinco individuos vinculados, según la administración, a la campaña de influencia política e ideológica de La Habana contra Estados Unidos.
En este contexto, la investigación abierta por Cassidy coloca ahora bajo el foco a uno de los sindicatos más grandes del país y plantea una pregunta central: si los recursos aportados por cientos de miles de trabajadores estadounidenses están siendo utilizados, directa o indirectamente, para promover objetivos de política exterior del régimen cubano.