El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que la administración del presidente Donald Trump mantendrá e intensificará la presión económica contra el régimen cubano, al considerar que La Habana atraviesa un momento de especial vulnerabilidad y carece de alternativas para aliviar el impacto de las sanciones.
En una entrevista concedida al medio Axios, Rubio afirmó que la estrategia de Washington consiste en cerrar sistemáticamente cualquier mecanismo que el régimen intente utilizar para evadir las sanciones estadounidenses.
"Lo que intentamos enseñarles es que no hay válvulas de escape", declaró el jefe de la diplomacia estadounidense.
El régimen cubano busca ganar tiempo simulando reformas mientras intenta encontrar nuevas vías para sortear las restricciones económicas impuestas por Estados Unidos, explicó Rubio.
"Cada vez que crean un nuevo mecanismo para intentar salir de la soga, simplemente la cerramos", sostuvo Rubio. "Desde luego no pueden esperarnos. Desde luego, esto no va a desaparecer durante los próximos dos años y medio".
Las declaraciones llegan un día después de que la administración estadounidense anunciara un nuevo paquete de sanciones contra entidades y funcionarios vinculados al régimen cubano, en una política que, según Rubio, continuará desarrollándose de manera sostenida y sin apresuramientos.
Las medidas fueron adoptadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro y se enfocan en empresas relacionadas con la industria militar, la importación de armamento y las relaciones de defensa de La Habana, así como en altos mandos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
El secretario de Estado afirmó que, por primera vez en décadas, el régimen enfrenta simultáneamente dos circunstancias inéditas.
"Por primera vez en la historia de Cuba, a Cuba le faltan dos cosas en las que siempre ha confiado: un patrocinador externo y la falta de atención de Estados Unidos hacia él como máxima prioridad", dijo.
Rubio consideró que esa combinación ha colocado al régimen en una posición especialmente difícil.
"No van a conseguir patrocinador en los próximos dos años y medio, así que esa es la dinámica que ha cambiado. Los ha metido en una situación muy complicada", añadió.
El funcionario también adelantó que Washington prepara nuevas medidas contra La Habana y subrayó que la Casa Blanca apuesta por una estrategia de presión constante en lugar de buscar resultados inmediatos.
Las nuevas designaciones se enmarcan en la campaña de sanciones más agresiva impulsada por la administración Trump contra la dictadura cubana en los últimos años. Durante 2026, Washington ha ampliado significativamente el uso de herramientas legales para sancionar a altos funcionarios, empresas estatales y estructuras económicas que considera esenciales para el sostenimiento político y financiero del régimen.
"Una de las cosas que hemos perdido en la política exterior y la geopolítica estadounidense es el concepto de paciencia y persistencia", afirmó durante la entrevista.
En ese sentido, expresó confianza en que la política de la actual administración dejará efectos duraderos sobre el futuro de la Isla.
"Mi nivel de confianza es que, cuando termine esta administración, como mínimo, Cuba seguirá una trayectoria irreversible hacia un futuro diferente", concluyó Rubio.
Las nuevas declaraciones reafirman la línea dura que el secretario de Estado ha impulsado hacia el régimen cubano desde el inicio de la actual administración. Rubio ha defendido reiteradamente el endurecimiento de las sanciones contra funcionarios, empresas y estructuras controladas por el aparato militar y de seguridad del castrismo, con el objetivo de limitar sus fuentes de financiamiento y aumentar la presión sobre el poder en La Habana.
También esta semana, un reporte del medio Político señaló que aunque Trump sigue privilegiando la vía diplomática, otra fuente indicó que Cuba se ha convertido en "una gran prioridad" para el secretario de Estado.